Presidente insiste en que era necesaria una mayor observación electoral en las elecciones del domingo

Por: Gerardo Ruiz R. 7 noviembre, 2016
El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, insiste en que su compromiso con el electorado, desde la campaña, fue apoyar el proyecto de sociedades de convivencia.
El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, insiste en que su compromiso con el electorado, desde la campaña, fue apoyar el proyecto de sociedades de convivencia.

San José

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, declaró este lunes que el triunfo de Daniel Ortega en las elecciones efectuadas en Nicaragua, el domingo, era lo esperable.

Así contestó cuando se le preguntó si calificaba de democrático el proceso celebrado en el país vecino, en el que la oposición calificó los comicios como una farsa y desconoció los resultados oficiales que otorgaron a Ortega el 71,3% de los votos y registraban un nivel de participación superior al 65%. Los opositores, en cambio, sostienen que si acaso votó el 30% de la ciudadanía.

"Sobre las elecciones en Nicaragua, era el resultado esperado y esperable. Yo concuerdo con la posición de algunos señores obispos sobre lo muy conveniente que hubiese sido una representación de observación internacional con potestades mayores a las que tuvieron algunos de los llamados acompañantes. Pero bueno, cada país tiene su propio sistema. La democracia se caracteriza por la pluralidad en la participación y por la supervisión internacional, por la forma como se integra la gente a estos procesos. Esos son como requisitos fundamentales. Si no existen esos procesos la democracia se debilita mucho", respondió el presidente Solís.

"El gobierno nicaragüense dejó de lado a los candidatos opositores, limitó el acceso a los observadores (...) y tomó otras medidas para denegar el espacio democrático del proceso". Mark Toner, portavoz adjunto del departamento de Estado de EE. UU.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos manifestó su profunda preocupación por lo que calificó como un proceso "viciado, que negó la posibilidad de una elección libre y justa". Washington da por un hecho que el gobierno del propio Daniel Ortega "dejó de lado a los candidatos opositores, limitó el acceso a los observadores (...) y tomó otras medidas para denegar el espacio democrático del proceso".

"La decisión del gobierno nicaragüense de no invitar a observadores internacionales independientes degradó aún más la legitimidad de los comicios", añadió EE. UU., según informó la agencia AFP.

Mientras, los presidentes de Cuba y Venezuela, Raúl Castro y Nicolás Maduro, miembros de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), felicitaron a Ortega y a su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta electa, por su triunfo electoral.

Este lunes, en tanto, el mandatario costarricense no garantizó su participación en la ceremonia que daría pie a un tercer mandato consecutivo de Daniel Ortega, si el Gobierno de Nicaragua lo invita a presenciar el acto.

"No sé cuál es la fecha en que se realizará y no sé si tendré posibilidades de hacerlo, ya lo veré, pero esa no es una decisión que generalmente no se toma sino con la lógica de las agendas y me parece que habrá una representación adecuada del Gobierno de Costa Rica en cualquier caso, como lo es siempre en estas ocasiones tan importantes", dijo.

"Desde el momento mismo en que se disolvió la Asamblea Legislativa lo que siguió funcionando ya no es lo que el pueblo eligió. Las elecciones más podríamos calificarlas como un simulacro de proceso electoral y por supuesto que los resultados eran los que se esperaban". Antonio Álvarez Desanti, presidente del Congreso de Costa Rica

Las declaraciones las ofreció durante la celebración del Día de la Democracia Costarricense en el auditorio del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

Por su parte, el presidente de la Asamblea Legislativa, el liberacionista Antonio Álvarez Desanti fue muy crítico de lo que sucedió en Nicaragua este domingo.

El diputado subrayó su molestia por la decisión de quitarles las credenciales a 28 diputados opositores en el Parlamento nicaragüense, en julio pasado, hecho que para él marcó un rompimiento del orden democrático.

"Desde el momento mismo en que se disolvió la Asamblea Legislativa lo que siguió funcionando ya no es lo que el pueblo eligió. Las elecciones más podríamos calificarlas como un simulacro de proceso electoral y por supuesto que los resultados eran los que se esperaban. El pueblo se manifestó en rechazo (a un nuevo mandato de Daniel Ortega) a través de los altos niveles de abstencionismo que se conocen", afirmó.

Álvarez Desanti dijo estar dolido por el resultado porque, según su criterio, echa por tierra la lucha que dio el pueblo de Nicaragua para vivir en democracia después de la dictadura somocista.

Daniel Ortega llegó al poder en Nicaragua hace una década. Anteriormente, había presidido ese país entre 1979 y 1990.