Por: Esteban Mata Blanco 25 mayo, 2014

Barra del Colorado

Poco antes de abordar una lancha del Servicio Nacional de Guardacostas en Barra del Colorado, el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, abrió un espacio para hablar de estas tres semanas a la cabeza del Poder Ejecutivo. Su gestión ya ha suscitado las primeras objeciones por nombramientos que hizo en su gabinete, como el del obispo luterano Melvin Jiménez al frente del Ministerio de la Presidencia, o la escogencia de Mariano Figueres como director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS).

Solís también tiene por resolver la huelga de maestros que le reventó en las manos justo antes de asumir el poder. Con café en mano y antes de examinar los puestos fronterizos con Nicaragua en la ribera del río Colorado, Solís habló sobre estos y otros temas. Aquí incluimos un extracto de la conversación que sostuvo con La Nación.

¿Por qué su primera gira es a la trocha?

La trocha es una obra de importancia estratégica nacional, no por razones de defensa, sino por razones de desarrollo económico y social del país. Conozco esta zona desde hace 25 años. Siempre ha sido una zona excluida y postergada. Olvidada y sumida en la pobreza, llena de disfunciones de todo tipo; delincuencia, robo, crimen organizado, contrabando (…). La trocha sirve para resolver muchos de esos problemas. La trocha y sus sistemas de acceso, porque también la trocha sola no sirve para nada.

¿Usted cree que se termine en su gobierno?

Yo quiero pensar que sí. Voy a hacer todo lo posible, porque si no lo hacemos ahora, no lo vamos a hacer nunca. Porque el estado en que se encuentran muchos pedazos de la trocha, con dos años más sin atención verdadera, destruye lo que se hizo, entonces no va a costar 45.000 millones de colones, sino el doble.

Hablando de herencias, ¿Cómo encuentra la mesa? Dijo doña Laura que le sería muy fácil cortar cintas (inaugurar obra) y don Óscar Arias le dijo a doña Laura que le dejaba la mesa servida. ¿A usted que le dejaron?

Me dejaron una finca encharralada. Una buena finca, pero encharralada. No por este último gobierno sino por los últimos 30 años de políticas públicas que no llegaron donde tenían que llegar y nos hicieron desaprovechar una finca que tiene buena gente, buena tierra y buenos accesos internacionales; un buen potencial a futuro que podría darnos mucho.

¿Qué ejemplos puede dar de ese charral?

Por ejemplo la situación en el MEP, una situación que no amerita porque la plata está; tenemos a los maestros organizados, tenemos a los estudiantes dispuestos a ir a clases y sin embargo hay una situación que pareciera inmanejable por una combinación de factores internos, tecnológicos y políticos (…) porque hay intereses que inciden sobre el tema.

Usted tiene tres semanas de ser presidente y dos semanas de huelga de educadores. ¿Vendrán sanciones para quienes están detrás de los intereses que usted señala?

El lunes se van a pagar todos los atrasos hasta el mes de abril. Voy a constatar eso y a partir de ahí resuelvo, porque así como me casé con el movimiento antes de ser presidente, también tengo la obligación de hacer cumplir la ley.

Si persiste la huelga y otros sindicatos se suman, ¿se verá la mano firme ahí o qué tipo de acciones tomaría?

Yo espero que la gran lucidez que caracteriza a la mayor parte del movimiento sindical y a otros gremios se imponga ante la insensatez de muy pocos dirigentes que lo que quieren es hacer problemas.

Dice que dará 90 días a los ministros para un diagnóstico. ¿Tiene que ver con un informe de 100 días?

Ese tiempo es suficiente para tener un paneo general del gobierno. Yo les he pedido a los ministros 90 días para que me entreguen el informe. Tiene que haber un informe muy objetivo. No quiero parafernalia para decirle a la gente lo que tenemos, ni hablar de la mesa servida ni un estado de reclamos. Es un balace del piso donde empezamos a trabajar, y una ruta, porque tiene que haber ruta.

Uno diría que esas prioridades están en el plan de gobierno. ¿Esos resultados no cambian las promesas?

No, no, no porque yo creo que las grandes promesas están directamente referidas a la realidad que tenemos y eso no va a cambiar por el estado de la situación. Es decir; la lucha contra la pobreza va a ser siempre fundamental; la lucha por la trasnparencia y la rendición de cuentas (…), son prioridades, son promesas, y yo creo que se van a reforzar cuando se haga el análisis.

Hace una semana usted apeló a patriotismo de los educadores, pero la mayoría de reclamos iban en el sentido de "soy patriota pero tengo hambre". ¿Lo traicionó el discurso de alguna manera?

No, no. Yo creo que es cierto que la inmensa mayoría de los maestros son patriotas y que muchos de ellos están pasándola muy mal con sus familias y por eso me solidaricé con las huelgas. Yo no sé cuántos presidentes en América Latina se han solidarizado con huelgas en estos días.

Usted se solidariza con la huelga antes de asumir, pero dos semanas después dice 'Ya está bueno'.

Claro, porque a partir de ese momento y hasta dos semanas después hemos estado implementado acciones para resolver los problemas que motivaron justificadamente la salida de los educadores a la calle.

Usted le dio la mano a los maestros y sindicatos. ¿Le agarraron el codo?

No, no, yo creo que ha habido, y en esto quisiera ser autocrítico: una comunicación que no ha sido la mejor de parte nuestra, para que la mayor parte de los maestros se den cuenta de lo que hemos hecho, pero los maestros están reclamando por lo que justificadamente les toca.

Hablemos de señales. En estas dos semanas usted ha dado muchas: la bandera de la diversidad, el tema de la visita a los vecinos, entrar un funeral. Hay gente que dice: la campaña ya se terminó.

Yo creo en una política de gestos y de acciones; una política que inspira y resuelva. Dicho sea de paso, en el funeral no había nadie. Yo fui a rezar, la iglesia estaba vacía. Estaba la carroza pero no había nadie en la Iglesia. Estaban esperando el cuerpo, solo estaba el cura y la familia, pero está bien, está bien, yo entré a rezar (…). Creo en una política de gestos pero fundamentalmente a mí me eligieron para cambiar cosas.

El exceso de gestos puede ser un poco empalagoso.

El exceso de gestos es empalagoso y tergiversa el gesto. La justa medida, aplicándome yo mismo eso de: 'está bueno el culantro pero no tanto'. Yo soy presidente, no estoy en campaña, pero seguiré haciendo gestos. Porque el gesto, si se hace bien y oportunamente conlleva a la expresión de principios y valores. Cuando recibo en Casa Presidencial a 40 jóvenes y niños con discapacidad, lo hago no para que me tomen fotos con los chiquitos llorando de emoción, lo hago porque creo en una Costa Rica inclusiva.

El nombramiento de Melvin Jiménez en el ministerio de la Presidencia y de Mariano Figueres como director de la DIS dieron pie a fuertes críticas. A dos semanas de los nombramientos, ¿cómo lo ve?

Lo veo muy bien. Lo de Melvin y lo de Mariano, lo de Sonia Marta (Mora en Educación) y lo de Celso (Gamboa en Seguridad), nuestros jóvenes ministros y viceministros, lo están haciendo muy bien. Lo único que yo espero, y lo digo sinceramente, es que la gente me de un margen para que el gobierno funcione, porque dos semanas no es suficiente.

Pero no lo van a dejar, hay una oposición legislativa y gremios con intereses qué defender.

Yo al control político no le tengo miedo. Le tengo miedo a la intransigencia y a la falta de lucidez de pequeños grupos que puedan estar preocupados por el mediano plazo. El simple anuncio del cambio desacomoda cosas. Para eso me eligieron, para desacomodar lo que está mal acomodado y para reacomodar en un sentido propositivo en un mediano plazo lo que debe ser.

No se puede negar que incluso desde el PAC hay resistencia, tres diputados: Ottón Solís, Epsy Campbell y Franklin Corella presentaron resistencia al nombramiento de Mariano Figueres. ¿Faltó comunicación interna?

Es que las decisiones no tienen por qué ser acogidas por todo el mundo, ni siquiera por los miembros del partido de gobierno. Ya yo no represento a un partido, tengo que pensar más en la conveniencia del país completo, pero eso es tan legítimo como cualquier otra cosa. Yo la oposición no solamente no la veo mal, sino que siempre voy a darle la bienvenida,

¿Cuánto tiempo va a pasar para ver parte de su obra de gobierno, como dice usted, la mano del administrador de la 'finca'?

Si fuera demagógico y mentiroso le diría que semanas, pero probablemente unos pocos meses. No veo como poder resolver, excepto en casos muy específicos como un acueducto que podamos hacer en esta zona.