Lanamme expuso que se requiere nuevo trazado, drenajes y compactación de vía

 24 mayo, 2014

Los Chiles. El presidente Luis Guillermo Solís quedó ayer con un sabor agridulce luego de transitar, por primera vez como mandatario, la ruta 1856, ubicada a lo largo de la frontera con Nicaragua.

Queda demasiado trabajo por hacer. Esa fue la conclusión del gobernante sobre la obra que impulsó su antecesora Laura Chinchilla como respuesta a la invasión nicaragüense de isla Calero (Caribe norte), ocurrida en octubre del 2010.

“Tengo una sensación agridulce. Por un lado contento de que, haciendo un gran esfuerzo, se puede mejorar lo hecho; pero, por otro, preocupado porque es mucho más el trabajo que tenemos que hacer del que yo esperaba”, declaró Solís en medio de una gira por la zona.

Estuvo acompañado por el ingeniero Guillermo Loría, coordinador del tema de infraestructura de transporte en el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme).

Según Loría, solo 20 kilómetros de la trocha, de un total de 160 kilómetros, están bien hechos.

La vía necesita un trazado que responda a criterios técnicos, así como drenajes adecuados y la compactación de la base de rodamiento, porque hay partes que ya están perdidas, explicó el ingeniero.

El mandatario recorrió en vehículo el primer tramo de la trocha, en el cantón de Los Chiles. Luego tuvo que seguir en helicóptero, hasta la zona de Sarapiquí. La obra se extiende hasta Delta Costa Rica, donde se ubica isla Calero.

Solís se comprometió a reanudar los trabajos ante los vecinos de poblaciones como Delicias e Isla Chica, pero adujo que el plazo para terminar el proyecto dependerá de los diseños que confeccionarán las firmas Cacisa e Imnsa, para casi 120 kilómetros del recorrido.

Añadió que el rediseño no servirá de nada si no se mejoran 700 kilómetros en vías de acceso, para asegurar la movilización de la gente.

La trocha fronteriza fue abierta a partir de diciembre del 2010 sin un solo plano, mediante contrataciones de maquinaria por más de ¢20.000 millones. Careció de un levantamiento topográfico que definiera el mejor trazado. No se diseñaron cunetas, alcantarillas ni pasos sobre ríos. Todo eso pudo devenir en un rápido deterioro.

En el 2012, la expresidenta Chinchilla denunció ante el Ministerio Público aparentes actos de corrupción en los contratos para el equipo pesado que hacía el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), con lo que la obra quedó suspendida.

Carlos Segnini, ministro de Obras Públicas, dijo ayer que se dispone de ¢4.085 millones para mejorar el diseño de la ruta, conservar lo existente y colocar seis puentes temporales y cuatro definitivos.

Sin embargo, para otro, que se ubicaría sobre el humedal de Medio Queso en Los Chiles, una zona ambientalmente sensible, tendrán que buscar recursos adicionales.

Para Aquilino Galeano, con más de 70 años de vivir en Cuatro Esquinas de Los Chiles, ahora Solís tiene una visión de lo que ellos necesitan: no solo caminos, sino puestos de trabajo y viviendas.