Por: Esteban Oviedo 8 abril, 2014
ALBERT MARÍN
ALBERT MARÍN

No se trata de socavar la representación que el electorado delegó en los diputados ni en el mismo gobierno, pero la administración del PAC continuará con los encuentros ciudadanos que esa agrupación solía hacer en campaña. La intención es presentar proyectos a poblaciones y sectores antes de emprenderlos, escuchar sugerencias y, si es del caso, aplicarlas. Eso evitará conflictos, dice el presidente electo, Luis Guillermo Solís.

Solís rechaza gobernar por decreto. Él no cree que pueda convertirse en un “presunto dictador” respaldado por los 1,3 millones de votos que recibió. Espera amplias conversaciones con todos los partidos, incluido un PLN al que ahora califica de “disminuido”. Este es un extracto de una conversación sostenida ayer con periodistas.

Usted dijo que hará un gobierno con participación de la gente. ¿Cuál va a ser el mecanismo transparente para incluir la participación de la gente? ¿Cuál es la vía tecnológica o legal?

La acción ciudadana es un proceso, es una acción continuada de diálogo que no se antepone a la institucionalidad. La representación seguirá siendo aquella que establece la ley y, por tanto, no se trata de socavar ni a la Asamblea Legislativa ni a los gobiernos locales ni a ninguna otra instancia.

”Pero la acción ciudadana lo que promueve no es una discusión sobre la judicialidad de la toma de decisiones, sino sobre la consulta a las organizaciones. Y esa consulta se realiza en el marco de reuniones con sectores organizados y mediante consultas directas, como las que se han realizado tantas veces a lo largo de esta campaña, que forman parte de la marca histórica del Partido Acción Ciudadana, con sus llamados encuentros ciudadanos.

”Es un proceso no plebiscitario, pero sí de consulta permanente que se realiza en los diferentes niveles de organización. Las consultas serán recurrentes, incluirán a sectores, movimientos, a poblaciones y a la ciudadanía en general.

”Esto es un camino de doble vía. Permite escuchar, recoger sugerencias y adaptarlas en lo que corresponda. No se trata de trasladar al colectivo la responsabilidad que le compete al Poder Ejecutivo para la toma de decisiones. Lo hará el Ejecutivo o lo hará el Poder Legislativo, según corresponda, pero lo que no vamos a hacer es llegar a ese punto sin haber escuchado a las personas. Si eso se hubiera hecho, es probable que la conflictividad vivida durante tantos años se habría reducido de manera significativa”.

La palabra cambio ha sido constante. ¿En cuánto tiempo podríamos empezar a ver resultados?

Se producirán cambios a diferentes velocidades. Algunos serán inmediatos, desde el momento en que se asuma el Gobierno. Por ejemplo, los que tienen que ver con la limitación de salarios, del crecimiento de salarios de ministros.

”Otros tienen que ver con potestades que tenemos para controlar de forma mucho más rigurosa la forma cómo se evalúa al funcionario público. Otra tiene que ver con una reforma constitucional y tiene una duración mayor.

”El primer decreto va a tener como objetivo intervenir la red vial, porque ya viene el agua.

”El cambio principal es una nueva cultura política que pasa por la acción ciudadana y el uso transparente de los recursos públicos”.

¿Lo vamos a seguir viendo en encuentros ciudadanos?

Sí, serían los encuentros no protocolarios para ir a inaugurar una cañería, sino los encuentros en que el presidente, ministros o ministras se arrollen las mangas y trabajen con la comunidad con metodologías participativas; puede haber encuentros ciudadanos al mismo tiempo en distintas partes.

Para las consultas, ¿está bien el andamiaje o debe haber ajustes?

Hay que hacer ajustes. Eso se puede hacer hasta por Internet, en un salón comunal, con una pantalla para comunicarse. Tampoco se trata de volver esto demasiado burocrático. Los encuentros ciudadanos y las formas son simples.

¿Las primeras acciones en el combate a la corrupción?

No puedo comentarlas porque van a ser contundentes. Lo verán, no vamos a andar por las ramas.

¿Cómo equilibrar el amplio apoyo que usted recibe (de 1,3 millones de votos) con los 500.000 votos que recibe para diputados. ¿Cómo hacer el equilibrio del poder?

No deja de ser paradójico, y hasta cierto punto contradictorio, que el pueblo que otorga 1,3 millones de votos para la elección de presidente haya otorgado un número bastante menor a la fracción en el Congreso y haya decidido que el Congreso esté dividido en bloques prácticamente de igual tamaño.

”Eso se arregla hablando mucho, dialogando mucho, proponiendo agendas que, hasta donde se pueda, sean de consenso, de manera tal que podamos encontrar un punto de acercamiento operativo entre un Ejecutivo que tiene un mandato muy fuerte, y una Asamblea Legislativa, que se necesita para hacerlo realidad”.

¿Cree que sea posible gobernar por decreto?

No creo que sea esa la voluntad de la gente. Utilizaré el poder de la Presidencia para hacer lo que tengo que hacer y ganar esa credibilidad que el pueblo me atribuye ahora. No quiero gobernar por decreto pasándome por encima la Asamblea Legislativa, ni convirtiéndome en un presunto dictador con un poder ilimitado otorgado por 1,3 millones de votos.

¿Todavía cree que Liberación va a ser el principal adversario?

No, yo creo que ahora hay una condición que ha hecho que Liberación Nacional quede muy disminuido desde el punto de vista del apoyo en la calle, pero sigue siendo un adversario respetable que tomaré en cuenta.

¿Por qué no ir a invitar personalmente a Daniel Ortega al traspaso de poderes?

Porque se ha expresado de Costa Rica en términos que no son aceptables, con pretensiones de soberanía sobre Guanacaste e invadió territorio tico, y eso no lo hace un amigo. Quiero guardar la distancia hasta tanto no tengamos resoluciones claras de la Corte Internacional de Justicia.

Pero usted dice ser un hombre de diálogo.

En eso hay límites cuando se trata de lesiones a la soberanía. Colaboró: Álvaro Murillo