Por: Álvaro Murillo 28 abril, 2013

Ambos han respirado política por décadas y ahora hablan de ella en tiempo pasado. Recuerdan, entre muchos momentos, el año en que presidieron el Congreso favorecidos por las circunstancias políticas. Es lo que ocurre cada año. Ellos no se asustan con las palabras “componendas”, “traiciones” ni “sorpresa”. Ambos vivieron la política en tiempos del bipartidismo, casi otro mundo. Llevaron la bandera del PLN al Congreso y la subieron al escritorio más alto del plenario, el de la Presidencia del Congreso, pero uno de ellos acabó saliendo del partido. El otro lo preside. Uno de ellos habla sin el menor cálculo político y el otro prefiere aclararse la garganta para hablar, pues su carrera política aún tiene cuerda.

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