Por: Esteban Oviedo 4 julio, 2013

Uno de cada tres electores dice que el desempeño de la presidenta Laura Chinchilla y de su gobierno influirá en su voto en las elecciones en siete meses. ¿Cómo incidirá este factor en aquel grupo de costarricenses? ¿Se abstendrán de votar?

El abstencionismo es la reacción más común, según la encuesta de Unimer elaborada para La Nación entre el 4 y el 13 de junio.

Una tercera parte de la población se inclina por abstenerse de votar. Se trata de un 34%, un porcentaje similar al abstencionismo registrado en la elección nacional del 2010

Entre esos electores que dicen tomar en cuenta la labor presidencial, un 41% afirmó que no irá a votar. En cambio, un 21% respondió que, más bien, sí saldrá a ejercer el sufragio.

La factura también va para el PLN. Un 18% sostuvo que votará por un candidato de oposición, mientras que un 13% dijo que dejará de apoyar a Liberación.

Solo un 4% afirmó que apoyará al aspirante del PLN.

La pregunta que se planteó fue: “El desempeño de la presidenta Chinchilla y de su gobierno ¿ha influido en lo que hará en las próximas elecciones del 2014 o eso no ha variado su decisión?”.

Desencantados. Al tiempo que un 33% dijo que la gestión de Chinchilla sí influye en su voto, otro 65% dijo que no.

El porcentaje de quienes dicen sentirse influidos por la labor presidencial, se eleva a más de un 40% entre las personas que llevaron estudios universitarios.

Además, la cifra es mucho más alta en los grupos de nivel económico alto y medio que en el bajo (37% frente a 27%).

Un tercio de abstencionismo. Según la encuesta, una tercera parte de la población se inclina por abstenerse de votar. Se trata de un 34%, un porcentaje similar al abstencionismo registrado en la elección nacional del 2010, cuando no votó un 30,9%.

El grupo de posibles abstencionistas no varió significativamente en la encuesta de junio en comparación con la de febrero, y tampoco los probables votantes.

Tienen una mayor tendencia a votar las personas que cursaron estudios universitarios que los que llegaron hasta secundaria o primaria. Además, el porcentaje de probables votantes es mayor en la gente de una condición económica alta. En cuanto a zonas rurales y urbanas, la tendencia al voto es ligeramente mayor en las rurales (70% frente a 65%).

Apatía. La indiferencia persiste como el mayor sentimiento de cara a las elecciones (41%), seguido de la desilusión (36%), el entusiasmo (12%) y el enojo (8%).

En ninguno de esos sentimientos hubo variaciones considerables. Los más indiferentes son los jóvenes de 18 a 29 años. Entre ellos, casi el 50% se siente apático ante los comicios.