Legisladores defienden decisión de no permitir que el PAC ganara elección

Por: Álvaro Murillo 10 mayo, 2015
José María Figueres, presidente del PLN, había propuesto a sus diputados dejar que el PAC liderara el Directorio legislativo. | ARCHIVO/MAYELA LÓPEZ
José María Figueres, presidente del PLN, había propuesto a sus diputados dejar que el PAC liderara el Directorio legislativo. | ARCHIVO/MAYELA LÓPEZ

“José María Figueres ha estado en el servicio público muchas veces y ha sido parte de alianzas en el pasado, pero también entiende lo que estamos viviendo en el país y ha interiorizado el mensaje de los costarricenses; tiene claro que no vamos a pasarla bien si no avanzamos con una transformación de los partidos políticos”.

Así, casi dando un testimonio de vida, el presidente del Partido Liberación Nacional (PLN) enmarcó su crítica a los diputados de su agrupación por haber accedido a puestos directivos de la Asamblea Legislativa y ser partícipes de lo que él llamó “cogobierno”.

Dudando de la existencia de una base temática y atribuyendo a sus legisladores ser partícipes de una alianza más orientada a puestos de poder, Figueres apeló a su experiencia política para lanzar una conclusión: “esa manera de hacer las cosas es de la vieja política”.

Así se expresó Figueres esta semana, tras ver a sus diputados aliándose con los del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), el Movimiento Libertario (ML) y otros minoritarios para apropiarse del control del Congreso, incluso con presencia de dos verdiblancos en cargos importantes del Directorio.

Aunque intenta atenuar su crítica diciendo que en el PLN se permite la diferencia de opiniones internas y tiene la madurez para tomar decisiones sin dividirse, el expresidente de la República no oculta su preocupación, pues teme que ahora el Partido se exponga a un desgaste público.

“Ese riesgo existe. Me parece que hubiera sido mejor no correrlo”, contestó en una entrevista con este diario, coherente con la posición manifestada desde hace un mes, cuando dijo que el PLN debía dejar que el Partido Acción Ciudadana (PAC) mantuviera el control de la Asamblea.

Su opinión la contradijo la fracción por votación ajustada, pero mayoritaria, a favor de dar los votos el 1.° de mayo al candidato del PUSC para presidir la Asamblea Legislativa, Rafael Ortiz, a cambio de colocar dos diputados verdiblancos en puestos de relevancia administrativa, Karla Prendas y Juan Marín.

Figueres no quería eso, pero nueve diputados sí y fueron más que los ocho que apoyaban la tesis del presidente del Partido. El legislador Rolando González acepta que no estuvo en esa reunión, pero tampoco apoyaba participar en el Directorio.

“Es propio del partido más maduro y experimentado del país, donde los liderazgos tienen acuerdos y disonancias, pero en el PLN seguimos el camino para reconstituirnos, aunque el impacto de la derrota de hace un año sigue gravitando”, aduce González en referencia a la votación más baja en la historia del PLN.

Lo admiten. Otros diputados reconocen que hay diferencias debajo de esa aparente uniformidad en el voto unánime de los 18 miembros de la bancada más grande de la Asamblea, pero corren a exaltar la disciplina de Partido.

“En Liberación nos podemos matar y gritar hacia adentro, pero hacia fuera esta fracción demuestra cohesión”, opinó Juan Luis Jiménez Succar, vocero de la bancada durante el primer año.

Él sí justifica lo que hizo la bancada el 1.° de mayo. “Al no haber liderazgo oficialista y ausencia de un interlocutor del Gobierno, ha sido un caos y por eso reconsideramos el acuerdo para asumir una responsabilidad, pero para nada es un cogobierno”, dijo en respuesta a Figueres.

Coincide con él, Juan Marín. “No podíamos quedarnos como un chiquito regañado debajo de la mesa, escondido y amenazado. Si el Gobierno no tiene ruta, hay que dar el paso al frente. ¿O querían que nos agacháramos?”.

Marín insiste en que no se trataba solo de repartirse puestos, pues los opositores tenían sus proyectos prioritarios y trataron de buscar puntos comunes: “Cada partido tiene una agenda en el maletín y buscamos los temas gruesos, como infraestructura y empleo. Nosotros no hicimos esto sin agenda, para contestarle a José María Figueres”.

El acuerdo opositor incluyó la decisión de no aprobar las reformas de impuestos de Luis Guillermo Solís si este no da fuertes muestras de recorte al gasto.

“La última reforma fiscal se realizó en mi gobierno. Los últimos gobiernos intentaron pasar reformas y no pudieron. Entonces argumentar que en aquel momento era necesario y ahora no, no es serio. Decir al presidente que en campaña se comprometió a no hablar de lo fiscal en los primeros dos años, tampoco me parece una posición responsable”, dijo Figueres a este diario.

Advierte, eso sí, de la necesidad de mejorar la ejecución y en una mayor disciplina fiscal, pues de otro modo sería “como echar agua en un canasto roto”.