Iba a ganar ¢170 millones al año, cifra que molestó al mandatario

Por: Gerardo Ruiz R. 18 febrero, 2016
El BCCR nombra a los miembros de Conassif. Ellos revivieron el cargo de intendente de pensiones en diciembre pasado. | RAFAEL PACHECO
El BCCR nombra a los miembros de Conassif. Ellos revivieron el cargo de intendente de pensiones en diciembre pasado. | RAFAEL PACHECO

El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) confirmó, a las 8:22 p. m., de este miércoles, la renuncia de Marjorie Jiménez Varela al cargo de intendenta de Pensiones, para el que fue elegida por ese órgano a mediados de diciembre pasado.

Jiménez iba a asumir el puesto este 1.° de marzo.

Sin embargo, la reacción airada del presidente Luis Guillermo Solís y del diputado del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, se trajeron abajo la designación.

Las críticas surgieron porque Jiménez iba a ganar como intendenta de Pensiones ¢170 millones al año, por cada uno de los cinco años de su nombramiento en ese puesto.

Al cabo del lustro, su salario habría representado un gasto de más de ¢850 millones para el Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Ayer miércoles, desde las 4:30 p. m., el Conassif convocó a sus miembros a una sesión extraordinaria para evaluar las críticas sobre el nombramiento.

Al cabo de cuatro horas de reunión, se comunicó la dimisión de la funcionaria.

“La señora Jiménez justificó al Consejo que en aras de no crear una mayor división en cuanto a su nombramiento, la mejor decisión era dar un paso al lado y permitir el avance de la discusión en otros temas importantes para el sistema financiero nacional”, se lee en el comunicado que envió la entidad.

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Celebración. La noticia de la renuncia de Jiménez generó satisfacción en el mandatario Luis Guillermo Solís.

“La señora Jiménez ha interpretado correctamente el clamor del pueblo costarricense, que es el del Gobierno, de procurar una administración austera, eficaz y a tono con el esfuerzo nacional de reducción del gasto público”, afirmó el gobernante.

Ottón Solís también celebró la salida anticipada de Jiménez.

“Es el único resultado que era posible y espero que los jerarcas del sector público aprendan la lección: con los fondos públicos no se juega, con Costa Rica no se juega, esa fue la promesa que hizo el presidente Luis Guillermo Solís en campaña”, manifestó.

Ayer no fue posible obtener una reacción del presidente ejecutivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Olivier Castro, miembro del Conassif.

El legislador oficialista, empero, le achacó al jerarca haber incurrido en tráfico de influencias por el nombramiento de la intendenta, quien se desempeña como su asesora en la Presidencia del ente emisor.

Según Solís, el nombramiento no se sacó a concurso externo y “solo poquísima gente” fue informada en el BCCR sobre la plaza.

Pese a las sospechas del congresista, Luis Guillermo Solís afirmó que no piensa en la destitución de Castro, pues cree que actuó en consonancia con la autonomía que le otorga la ley.

Caro nombramiento. Lo cierto es que el Estado se ahorrará una cifra elevada, luego de la renuncia de Marjorie Jiménez.

Con base en datos del propio Conassif, Ottón Solís afirmó que Jiménez iba a devengar un salario mensual de ¢11,4 millones.

Al año, la funcionaria habría ganado ¢9,4 millones en aguinaldo y otros ¢9,2 millones en salario escolar.

El diputado oficialista afirmó que ni siquiera el superintendente de Pensiones, Álvaro Ramos, justificó el gasto pues, en una carta, le explicó que su despacho estaba trabajando con normalidad sin un intendente.

“Ese es el gasto que habría hecho el Estado por un cargo que no tiene funciones asignadas”, dijo.

Ottón Solís reconoció la reacción de condena del presidente de la República al enterarse del nombramiento.