Por: Gerardo Ruiz R., Daniela Cerdas E. 3 mayo
Antonio Álvarez (centro) enfrenta es blanco de críticas dentro y fuera del PLN por haber impulsado al diputado y pastor evangélico, Gonzalo Ramírez, como candidato a la Presidencia del Congreso.
Antonio Álvarez (centro) enfrenta es blanco de críticas dentro y fuera del PLN por haber impulsado al diputado y pastor evangélico, Gonzalo Ramírez, como candidato a la Presidencia del Congreso.

San José

Apoyar al diputado evangélico Gonzalo Ramírez, para la presidencia de la Asamblea Legislativa, le pasó facturas políticas al candidato presidencial liberacionista Antonio Álvarez Desanti.

Le salió caro adentro del PLN y afuera de él. Adentro, porque enojó al figuerismo al ungir como candidato a la Presidencia del Directorio al diputado evangélico Gonzalo Ramírez, de posiciones conservadoras en materia social y de derechos humanos.

El aspirante también enfadó a figuras verdiblancas según las cuales el legislador evangélico representa posiciones contrarias a la agenda de derechos humanos que adoptó el PLN en los últimos años.

Y también le acarreó una factura afuera de su partido, porque las bancadas que formaron la alianza de oposición junto con el PLN, amalgamadas por la consigna de controlar el gasto público antes de reformar impuestos, insisten en que Álvarez les impuso el nombre de Ramírez y nos los dejó escoger su candidato para la presidencia del Directorio Legislativo.

Los dos escenarios, el partidista y el legislativo, son vitales para Álvarez, ahora que aspira a la Presidencia de la República.

Dentro del PLN, el candidato necesita del figuerismo porque esta tendencia tendrá una importante cantidad de delegados en la Asamblea Nacional que elegirá a los candidatos a diputados del partido para el periodo 2018-2022.

Álvarez todavía no ha consolidado su negociación con el figuerismo ni su dominio de la Asamblea Nacional.

Mario Quirós, exjefe de campaña de José María Figueres, afirmó que el figuerismo habría preferido ver de presidente legislativo a un liberacionista con ideas socialdemócratas claras, y que les preocupa que no haya trascendido aún cuál será la agenda que impulsará el pacto PLN-evangélicos.

Fernando Berrocal, excoordinador de la tendencia de José María Figueres en el Cantón Central de San José, fue más allá. Para él, Ramírez es un diputado "ultraconservador" que no compagina con la decisión del PLN de otorgarles derechos patrimoniales y civiles a las parejas del mismo sexo. Además, cree que la decisión de Álvarez Desanti de impulsar a ese legislador hasta la presidencia del Directorio choca de frente con la decisión del PLN de acoger la propuesta de aprobar reformas para hacer de Costa Rica un Estado laico.

"Los diputados Abelino Esquivel y Gonzalo Ramírez, de Renovación Costarricense, representan una línea social ultraconservadora y, en lo fundamental, el partido estuvo de acuerdo con que no se dé discriminación contra las personas homosexuales y en aprobar todos los derechos patrimoniales y civiles a favor de esas parejas", recalcó Berrocal.

Álvarez Desanti se defiende con el argumento de que el PLN ha pactado con los evangélicos desde hace unos 12 años y de que son un aliado natural. Pide no rasgarse las vestiduras a la tendencia que perdió la convención interna.

Según el candidato, en el multipartidismo actual es necesario negociar con todos los actores y Gonzalo Ramírez fue su mano derecha en el último año y su aliado en muchos proyectos de interés del PLN, aunque no coincidan en temas de derechos humanos.

Agregó que si Ottón Solís, del PAC, hubiese ganado, habría tenido que explicar cómo negoció a la vez con el Frente Amplio y el Libertario, de extremos opuestos.

Alianza opositora se extingue

En el acuerdo de partidos opositores del 2015, se estipuló que en el 2017 la presidencia legislativa sería para un diputado proveniente de las fracciones minoritarias.

Pese a que el PLN y Álvarez afirman que la llegada al puesto de Gonzalo Ramírez obedece al cumplimiento de ese pacto, los demás grupos lo rechazan.

"El PLN no cumplió el compromiso de la alianza opositora porque no permitió que los minoritarios propusiéramos un candidato (para la Presidencia legislativa), sino que impuso un candidato (Gonzalo Ramírez)", afirmó, por ejemplo, Mario Redondo, diputado de Alianza Demócrata Cristiana (ADC).

Aquí el candidato verdiblanco camina sobre una cuerda floja porque, si ganara la Presidencia de la República en el 2018, su partido deberá hacerle frente a un complejo problema fiscal, dominado por un déficit de recursos que supera el 5% del producto interno bruto (PIB) en el Gobierno central.

El propio presidente de la República, Luis Guillermo Solís, ha dicho que ve muy cerrada la ventana de oportunidad para que la Asamblea Legislativa apruebe una reforma fiscal que alivie esa situación fiscal en pleno año electoral, por lo que el aumento de los impuestos sería una de las tareas que heredaría el próximo Gobierno.

Una alianza opositora unida pudo haber contribuido, como lo hizo el año pasado con el recorte a las pensiones de lujo, a aprobar proyectos como aumentos de impuestos y reformas al empleo público.

En esa tarea, ya sin la alianza con los demás opositores, Álvarez Desanti y el PLN podrían desgastarse políticamente durante la campaña.

Fuera de la política, Álvarez también crispó a los sectores sociales. El Frente por los Derechos Igualitarios (FDI) dijo que no aceptará una reunión entre sus representantes y el diputado Gonzalo Ramírez, hasta tanto el candidato presidencial del PLN no les ofrezca una disculpa pública por haber respaldado al pastor evangélico para que comandara el Congreso.

Y el vicepresidente del Partido Renovación Costarricense, Rafael Matamoros, acusó al PLN de tomar el control de su partido al escoger a Gonzalo Ramírez para presidir el Directorio del Congreso.

Pero también hablaron mal del acuerdo voces de los exministros liberacionistas María Luisa Ávila (Salud) y Leonardo Garnier (Educación), así como del exvicepresidente de la República, Kevin Casas.

Los tres, por separado, condenaron a la bancada del PLN por cerrar un trato con un diputado "fundamentalista", en referencia a Ramírez. Ávila, por ejemplo, reclamó a Álvarez por falta de consecuencia política.

"Don José María Figueres, en Estado laico, siempre tuvo ideas muy claras. Óscar Arias firmó el decreto contra la homofobia, y ahora, que Antonio (Álvarez) diga que Gonzalo (Ramírez) ha sido su mano derecha, deja mucho que desear. (Apoyar a Gonzalo) compromete a Antonio delante de muchas personas", manifestó.

Ganier, quien en el 2012 se enfrentó con la Alianza Evangélica Costarricense por la publicación de las nuevas guías de educación sexual, ordenadas por él desde el Ministerio de Educación Pública, publicó en sus redes sociales su "tristeza" por la actuación de la fracción verdiblanca.

Álvarez Desanti sostiene que las críticias hacia lo sucedido provienen principalmente de figuras que apoyaron a Figueres y mencionó que Berrocal, años atrás, concertó un encuentro entre el PLN y la Alianza Evangélica, por lo que no entiende por qué ahora estas personas "se rasgan las vestiduras".

El arismo sí avaló lo hecho por el PLN y Álvarez Desanti. Los exministros Rodrigo Arias (Presidencia) y Francisco Antonio Pacheco (Educación) destacaron que el impulso a Gonzalo Ramírez fue producto del cumplimiento del acuerdo que desde el 2015 le permitió a la alianza opositora obtener el control del Parlamento.

Rodrigo Arias, sin embargo, dijo que la tendencia espera que desde la presidencia del Poder Legislativo no se ejecuten acciones para frenar la agenda de derechos humanos que se tramita en varias comisiones del Parlamento.