Por: Andrea González Mesén 14 octubre, 2014
La población homosexual apoya el plan para legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo, pero ven las sociedades de convivencia como una segunda opción. | GRACIELA SOLÍS.
La población homosexual apoya el plan para legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo, pero ven las sociedades de convivencia como una segunda opción. | GRACIELA SOLÍS.

El Obispo José Francisco Ulloa fue claro al decir que la Iglesia católica nunca aceptará las uniones de parejas del mismo sexo como una familia; no obstante, aseguró que la iglesia reflexionará sobre temas como el reconocimiento de las parejas gais.

Sus declaraciones fueron dadas a la emisora ADN 90.7 FM la mañana de este martes, en relación a las propuestas anunciadas por el sínodo de obispos que se reúnen en el Vaticano desde hace más de una semana. En esa instancia, los obispos manifestaron que los homosexuales "tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana".

Ante la pregunta de si la iglesia aceptaría la convivencia en pareja y la oficialización de aquellas parejas aunque no se les llame matrimonio, el obispo respondió que "estos son asuntos que hay que reflexionar hasta qué punto se puede aceptar sin que se equipare al matrimonio entre hombre y mujer. Ese el camino que nos dice el sínodo que hay que ir descubriendo", dijo.

Según Ulloa, el llamado del Vaticano para acoger, respetar y amar a las personas homosexuales no significa aceptar las uniones de igual sexo.

"El mismo documento (divulgado por el sínodo) indica que las uniones del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio de un hombre y una mujer, esto es lo esencial. Porque así lo indica el Evangelio y lo dice el proyecto de Dios. En defensa de esto todo lo demás puede se puede conceder a los hermanos homosexuales", comentó Ulloa.

El sacerdote fue enfático en que los derechos humanos de esta población deben ser respetados como los de cualquier otra persona.

Ulloa explicó que lo anunciado este lunes en el Vaticano son únicamente recomendaciones y será hasta el próximo año cuando el sínodo marque la pauta de cómo atraer a la población gay a la Iglesia.

Por el momento, el Vaticano se centra en reconocer que los homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana. "Ellos no son menos que nadie, lo único que los diferencia es su orientación sexual", aclaró el obispo.

Se aceptaría la convivencia en pareja y la oficialización de aquellas parejas aunque no se le llama matrimonio, estos son asuntos que hay que reflexionar hasta qué punto se puede aceptar sin que se equipare al matrimonio entre hombre y mujer. Ese el camino que nos dice el sínodo que hay que ir descubriendo.