Presidente ha apoyado algunas manifestaciones, pero pide evitar otras

Por: Álvaro Murillo 5 julio, 2015

Un año y dos meses después de haber comenzado su gobierno con un apoyo manifiesto a una huelga de maestros, el presidente Luis Guillermo Solís se enfrenta a una prueba de tolerancia sobre las protestas, con las que no está de acuerdo.

Guanacaste se acerca a su jornada festiva del 25 de julio, con la amenaza de protestas contra el gobierno de Solís, quien ya pidió a los organizadores abstenerse de materializar sus planes para esa fecha.

Será un buen medidor sobre la disposición del mandatario, quien llegó al poder con un talante cercano a los grupos sociales y, quien, incluso, ha dado apoyo, implícito o explícito, a manifestaciones callejeras en asuntos diversos.

Además de la huelga de maestros a inicios de su administración, el Gobierno ha justificado marchas en contra de recortes presupuestarios de las universidades estatales y del Ministerio de Cultura ante la Asamblea Legislativa.

También ha abierto las puertas de la Casa Presidencial a manifestantes contra el maltrato a los animales y en favor de la industria de porcicultores nacionales, como ocurrió el pasado martes 23 de junio.

Distinta fue la reacción ante la huelga de los trabajadores de los muelles de Limón, en octubre pasado, contra el contrato de APM Terminals. Fue contundente la reacción del Ejecutivo, en ese momento liderada por el entonces ministro de Seguridad, Celso Gamboa.

En estos meses ha sido limitada la participación de uno de los rostros habituales en las protestas callejeras, el dirigente sindical Albino Vargas. Este firmó la semana pasada, como representante del grupo sindical Patria Justa, un pacto con el partido de gobierno, Acción Ciudadana (PAC) y con el Frente Amplio, para sintonizar proyectos políticos.

Hechos adicionales ocurrieron esta semana en Paquera, en la península de Nicoya, donde la Policía respondió, con contundencia, a un bloqueo de carretera de vecinos molestos por el mal estado de una importante ruta hacia playa Naranjo.

“La respuestas de la Policía fue brutal”, dijo Wilmar Matarrita, un dirigente de grupos sociales en Guanacaste, militante de Frente Amplio y esposo de la diputada pampera Suray Carrillo.

Con ello coincidió el legislador guanacasteco del Partido Liberación Nacional, Juan Marín.

“Fue excesivo”, dijo en alusión al método policial para acabar con la protesta, mediante gases lacrimógenos que afectaron también a niños y ancianos, según las denuncias.

Ante este señalamiento, una de las pocas coincidencias entre Frente Amplio y PLN, el ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro Salas, justificó la acción policial en Paquera.

“Habrá que revisar, pero la Policía tiene un deber de respuesta que claramente debe ser proporcionado, pero, en ese momento, enfrentaba una manifestación que era algo más que una marcha pacífica”.

Para el legislador guanacasteco por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Johnny Leiva, el momento político ahora es otro y los sectores están empezando a reaccionar.

“Creo que todos dimos el beneficio de la duda y si (en el Gobierno) no se ha hecho nada, es porque no se tiene nada claro. Uno da tiempo prudente, pero es que ya pasó un año y creo que hay malestar en los sectores”, declaró Leiva, parte del grupo de organizadores de la protesta anunciada para el 25 de julio, en Nicoya.

En esto también coincidió la congresista frenteamplista Suray Carrillo. “Hay malestar en la provincia por la falta de cumplimiento de los compromisos, y eso tiene a algunos proponiendo protestar, y a otros, planteando otras maneras. Yo, por supuesto, marcharé con el pueblo”, dijo antes de advertir de que participaría en una manifestación distinta a la que organizan Marín y Leiva.

Sergio Alfaro explicó que la reacción gubernamental varía según la protesta. “Es difícil (calificarla) porque hay de muchos tipos. El Gobierno defiende el derecho de la gente a manifestarse, pero pacíficamente; y un bloqueo de carretera no es pacífico. El Gobierno mantiene una política de diálogo y de concertación, pero no puede tolerar manifestaciones violentas”, subrayó el titular de la Presidencia.

Solís, consultado por la prensa, pidió a los diputados evitar marchas el 25 de julio. “No es necesario utilizar una fiesta de estas, que engalana a la bajura guanacasteca y que recuerda a Guanacaste entero por estos acontecimientos”, fue su argumento.

El mandatario Solís, en su discurso del 1.° de mayo, resaltó como uno de sus logros el restablecimiento de la “paz social”; es decir, la ausencia de las protestas callejeras que marcaron le segunda mitad del gobierno de Laura Chinchilla, periodo en el que se alcanzó cifra récord de manifestaciones en cantidad y variedad, según el penúltimo informe del Programa Estado de la Nación.