Por: Gerardo Ruiz R. 15 febrero

San José

El Gobierno no buscó a la exdiputada socialcristiana Aida Faingezicht para proponerle que fuera la candidata de Costa Rica al Consejo Ejecutivo de la Unesco, con sede en París, Francia. Fue ella quien se ofreció como la postulante al cargo.

Así lo relató el presidente Luis Guillermo Solís dos días después de que 11 de los 13 diputados de su partido, Acción Ciudadana (PAC), le remitieran una nota de protesta al canciller Manuel González por la escogencia de Faingezicht como la carta para representar al país en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Este miércoles, durante una rápida conferencia de prensa en la sede del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), donde se reunió con los presidentes de los demás supremos poderes, Solís dijo que Aida Faingezicht acudió a él para pedirle que la considerara para el cargo y que, posteriormente, el Poder Ejecutivo la eligió por su experiencia previa en la Unesco, donde ocupó posiciones de relevancia, como la vicepresidencia del Consejo Ejecutivo.

"Ella vino, me buscó, me dijo que el cargo estaba por abrirse y que a ella le gustaría que tomáramos en cuenta su designación. A mí me pareció que la experiencia de doña Aida merecía una consideración positiva", explicó Solís.

Pero los diputados oficialistas, y ahora también la Comisión Política del PAC, le reclaman al gobierno de Luis Guillermo Solís no haber efectuado un concurso para elegir al candidato para ese órgano de las Naciones Unidas, como se prometió en campaña, y que no tomara en cuenta los cuestionamientos que pesaron sobre Faingezicht a finales del año pasado, cuando debió renunciar a un cargo de asesora legislativa en el Congreso.

La relación entre el PAC y el Gobierno de Luis Guillermo Solís se crispó por la designación de Aída Faingezicht para que pelee un puesto en la Unesco en nombre de Costa Rica.
La relación entre el PAC y el Gobierno de Luis Guillermo Solís se crispó por la designación de Aída Faingezicht para que pelee un puesto en la Unesco en nombre de Costa Rica.

El diputado Johnny Leiva, jefe de fracción de la Unidad Social Cristiana (PUSC), la contrató concediéndole un horario especial, en el que no siempre tenía que presentarse a trabajar a las instalaciones legislativas. Además, se ausentó del trabajo durante 20 días para viajar a París, sin solicitar el permiso previo a la administración del Parlamento.

Empero, Luis Guillermo Solís afirmó este miércoles que lo que ocurrió en el Congreso no tiene por qué empañar la candidatura de la exdiputada.

"Todos esos acontecimientos en la Asamblea Legislativa fueron posteriores a la postulación y la verdad me parece que no son atinentes a la posición de doña Aida, en el sentido de que son dos realidades completamente diferentes la Unesco y la Asamblea, pero, en todo caso, fue muchos meses antes (de los hechos que provocaron la renuncia de Faingezicht) que se hizo la postulación", justificó el mandatario.

Solís rechazó que la situación en la que estuvo involucrada Faingezicht durante su labor de asesoría en el Parlamento empañe la ética del gobierno que él conduce.

"Me parece que el gobierno ha dado pruebas inequívocas de que hemos actuado con absoluto apego a esos principios y valores en todas las designaciones que hemos hecho. En materia de ética y transparencia, a este gobierno no le duelen prendas", estimó.

Y agregó que en este caso no caben dudas de carácter ético, pues "doña Aida no ha sido condenada por ningún Tribunal de Justicia" ni tiene cuentas pendientes, ni ha hecho nada indebido.

"Me parece que eso no existe y, si existiera, me gustaría conocer esa información", zanjó.

A pesar de que su ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, contestó a la prensa el martes que consideraba como normales los reclamos que hicieron los diputados del PAC en la carta de protesta de este lunes, Solís dijo que Casa Presidencial evalúa "con seriedad" los cuestionamientos y que agradece las objeciones por ser elementos de juicio adicionales en momentos en que el gobierno valora todas las posibilidades sobre el futuro de la designación de Faingezicht.

Faingezicht fue diputada de la Unidad Social Cristiana (PUSC) en el periodo 2002-2006 y ministra de Cultura en la administración de Rafael Ángel Calderón (90-94).

Pese a que fue hasta el jueves pasado que trascendió el respaldo para su candidatura a la Unesco, el gobierno se defiende con el argumento de que desde hace más de un año postuló a la exlegisladora para el cargo.