Presidencia dice a foráneos que botes pesqueros pondrían en riesgo sus vidas

Por: Esteban Mata Blanco 3 junio, 2016
Cientos de migrantes africanos se refugian en Puerto Soley, en Bahía Salinas. | ALO9NSO TENORIO
Cientos de migrantes africanos se refugian en Puerto Soley, en Bahía Salinas. | ALO9NSO TENORIO

La Cruz, Guanacaste. El Gobierno advirtió a los migrantes africanos sobre los peligros a los que se exponen si intentan cruzar a Nicaragua por mar.

El ministro de Comunicación, Mauricio Herrera, explicó que a pesar de que solo 20 kilómetros separan la orilla costarricense de bahía Salinas de la costa nicaragüense, el trayecto puede costarles la vida.

“Si alguien acepta ser trasladado en bote, se expone a viajar en embarcaciones que no están diseñadas para el transporte de personas y que, con mucha frecuencia, no cuentan con medidas mínimas de seguridad marítima. Es decir, que quien acepte embarcarse en un bote para cruzar la frontera se arriesga a morir ahogado”, aseguró Herrera, quien visitó a los migrantes varados en Puerto Soley.

La desesperación por cruzar hacia Nicaragua para seguir con rumbo a Estados Unidos tienta a los migrantes africanos a tirarse al mar, y no son pocos los extracontinentales que planean alquilar una lancha para navegar las aguas, en apariencia tranquilas, de esta bahía del océano Pacífico.

De hecho, entre los mismos foráneos se cuenta que hace unas tres semanas, dos de ellos trataron de entrar así a Nicaragua, pero cayeron al mar y perecieron ahogados.

“Mis amigos me llamaron y me explicaron lo que pasó. La gente no quiere quedarse acá y se fueron en una lancha. Una mujer y un hombre cayeron en el agua. Eso pasó hace más de dos semanas”, relató Jeremías Bembo, de 37 años, un africano proveniente del Congo.

Guardacostas en silencio. La Nación intentó consultar al jefe de de Guardacostas, Martín Arias, sobre los patrullajes que hace esa dependencia de Seguridad Pública en la costa del Pacífico norte costarricense.

Sin embargo, Arias dijo que prefería que la consulta la solventara la oficina de prensa.

En su lugar, el ministro Herrera tuvo que dar la cara por un problema que, a la vista de las autoridades, es invisible, aunque los propios africanos y lugareños digan lo contrario.

“Las autoridades costarricenses no han detectado movimientos de migrantes en botes en bahía Salinas”, expresó Herrera.

El vocero del Ejecutivo recordó que el resultado de los desplazamientos de migrantes en el mar generalmente termina en tragedia, en vista de que las travesías se realizan en embarcaciones que no tienen las condiciones necesarias de seguridad.

“La experiencia en el mundo muestra que los traficantes de personas sobrecargan las embarcaciones y las ponen en un alto riesgo de hundimiento. Este riesgo se suma a los que ya son inherentes a las redes de tráfico humano: son organizaciones criminales que usualmente estafan a sus víctimas, les roban, las matan o los abandonan a su suerte en el camino”, explicó.