Por: Aarón Sequeira 11 febrero, 2015
CORTESÍA DE BELISARIO SOLANO
CORTESÍA DE BELISARIO SOLANO

Mediante el teléfono celular de un vecino, el exdiputado Ronal Vargas declaró anoche desde Nicoya, Guanacaste, que no estaba en sus cabales cuando entregó la carta de renuncia a la curul el jueves pasado en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Según su decir, el excandidato José María Villalta le entregó el documento de renuncia hasta que estuvo en el último piso del TSE, luego de que le golpeó la mesa para exigirle que dimitiera. Este es un extracto de la entrevista.

¿Por qué le deben devolver la curul a Ronal Vargas?

Hay derechos ciudadanos que todos tenemos, el puesto me lo dio el pueblo, saqué el segundo lugar entre cuatro posibles. Me alega la gente que ellos eligieron a Ronal Vargas, al líder social, no a un diputado del Frente Amplio. Lo que más me ha motivado es la voz del pueblo, que necesita un diputado que siga caminando con su gente y no se preste a defender intereses ocultos de empresas. La gente ha visto en mí transparencia.

¿Villalta le gritó?

Se alteró, me levantó la voz, golpeó la mesa; fue un hombre realmente exacerbado. Me presentó un plano mayor de las consecuencias a que yo me exponía, no me solicitó la renuncia, me obligó y usó un mecanismo psicológico: la burla, la ridiculización, hacerme sentir menos.

”Yo también soy abogado, terminé licenciatura y solo me falta la tesis. Me trató de que yo soy ignorante. Le dije que yo quiero enfrentar esto (la denuncia de acoso sexual) como diputado independiente o renunciando a la inmunidad. Él mismo me hizo la carta, me retiré del lugar, me la puso en el despacho y me llevó al TSE para asegurarse de que cumpliera con lo que él me pidió. Él no me tuvo confianza, él siempre tuvo el fólder con la carta en su poder. Me la dio solo en el momento cuando puse la carta en la ventanilla del último piso, en el lugar donde se presenta”.

¿Ellos lo amenazaron?

Nunca me enseñaron fotos, ni mensajes de WhatsApp, pero me dijeron que tenían eso. Nos tomamos ambos varias fotos, nos mandamos muchos mensajes de WhatsApp como cualquier pareja lo hace, por eso voy con todo valor para enfrentar la ley. Llevo muchos testigos interesantes que darían un viraje.

¿Por qué ella presentó la queja?

Ella alega de entrada un acoso laboral. Tuvimos un conflicto el lunes (de la semana pasada) por cuentas no hechas (en el trabajo del despacho). Le dije que es buena asesora, pero que había varias cosas que le había pedido y no me había hecho. Ella me dijo: ‘Si no te gusta como trabajo, echame’. Yo le dije que no tenía que echarla, que si quería irse, las puertas estaban abiertas. Me pidió un mes. Fue lo último que hablé con ella.

”Ella habla de acoso sexual que venía de meses atrás. Todavía compartimos como pareja el 21 de diciembre. Esta denuncia está montada en mentiras. Esto tiene nombres, Gloria Valerín y Ligia Fallas (directora de Servicios Técnicos y diputada), han mantenido un discurso errado. Yo no sé qué defienden.

¿Cuándo terminaron la relación?

A inicios de noviembre del año pasado. La comenzamos en abril del año pasado. Dejamos de vivir juntos. Vivíamos 100 metros oeste de la iglesia de Zapote (San José), en apartamentos Zapote. Ahí pueden preguntarles a todos los vecinos.

Usted dijo que Gerardo Vargas (jefe de fracción) conocía de su relación con ella...

Sí, de hecho, el domingo 21 de diciembre fuimos como pareja a una fiesta en la casa de él (en Guápiles, Pococí). La gente me veía siempre con ella. Que alguien haya puesto en mi Facebook que yo no había sido pareja es inexacto.

¿Se arrepiente de renunciar?

Sí, es que en ese momento fui coaccionado; no estaba en mis cabales, fui minusvalorado. Villalta como líder lo ofusca a uno; yo miraba a Merino (exdiputado y fundador del Frente Amplio) detrás de él. Yo no actué dueño de mi conciencia y voluntad.