Magistrados dicen que no se probó que lo hubiesen forzado a dejar la diputación

Por: Aarón Sequeira 28 febrero, 2015
El 5 de febrero, Ronal Vargas renunció a su curul con un discurso en el plenario. Víctor Morales, del PAC, se despidió en ese momento de él. Observan Mario Redondo y Fabricio Alvarado. | GRACIELA SOLÍS/ARCHIVO
El 5 de febrero, Ronal Vargas renunció a su curul con un discurso en el plenario. Víctor Morales, del PAC, se despidió en ese momento de él. Observan Mario Redondo y Fabricio Alvarado. | GRACIELA SOLÍS/ARCHIVO

El exdiputado Ronal Vargas fracasó en su intento de volver a la diputación pues el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) le rechazó un recurso de amparo electoral contra las autoridades del Frente Amplio (FA).

El exlegislador guanacasteco pretendía que se le devolviera la curul, al aducir que el excandidato presidencial José María Villalta; el jefe de la bancada frenteamplista, Gerardo Vargas, y la presidenta del FA, Patricia Mora, lo obligaron ilegalmente a renunciar.

Sin embargo, el TSE determinó que no era posible corroborar que las autoridades de esa agrupación política “hubiesen forzado ilegítimamente la voluntad del señor Vargas Araya para que renunciara al cargo de diputado a la Asamblea Legislativa”.

Vargas dimitió el jueves 5 de febrero, en una carta que le redactó Villalta y que –en compañía del líder del FA– presentó ante el TSE.

En su discurso ante el plenario de la Asamblea Legislativa, el exparlamentario adujo problemas de salud que le impedían seguir en el cargo.

Seis horas más tarde, La Nación publicó que la verdadera razón del retiro de Vargas fue una queja por acoso sexual en su contra que presentó una asesora de su despacho ante el jefe del FA.

Al día siguiente, Villalta aseguró que las autoridades del FA obligaron al exdiputado a renunciar porque “el partido tiene normas éticas muy claras” y Vargas las habría roto.

Cinco días después de su renuncia, el excongresista aseguró que hubo coacción de Villalta para que renunciara, que lo humilló y lo rebajó, y por eso presentó el amparo electoral para que le devolvieran la curul.

Sin violencia. El letrado Andrei Cambronero explicó ayer que, a criterio de los magistrados electorales, las condiciones de Vargas (edad, formación académica y estatus) hacen pensar que no pudo haber “violencia moral” contra el legislador ni actos que se hagan por miedo.

“En su alegato, las autoridades (del Frente Amplio) dicen que él aceptó renunciar y también que se le hiciera la carta”, explicó Cambronero.

El letrado añadió que la condición de diputado por la nación que le daba la Constitución Política a Ronal Vargas era una herramienta más para que se negara a la dimisión. “Su régimen de independencia se ve vigorizado por la inmunidad parlamentaria con que contaba”, manifestó.

‘Diputada 58’. Al conocer la respuesta del TSE, Vargas dice que le cayó un balde de agua fría y añadió que seguirá adelante con su criterio de que Villalta lo coaccionó para sacarlo del Congreso.

“(Villalta) me habló fuerte, golpeó la mesa; psicológicamente yo no tenía argumento para enfrentarme a él”, dijo Vargas.

El exdiputado aseguró que él sigue siendo diputado y que la llamada por el TSE para ocupar su curul, Suray Carrillo, es la diputada 58 del Congreso.

El jefe de la fracción, Gerardo Vargas, afirmó en un comunicado de prensa que respetan la decisión del Tribunal.

“El fallo conocido hoy (ayer) confirma que los representantes del Frente Amplio actuamos en apego a nuestras responsabilidades y principios sin violentar ni coaccionar la decisión de renuncia de Ronal Vargas”, dijo.

La directora de la División Legislativa, Gloria Valerín, celebró la decisión y la consideró un ejemplo por seguir para los demás partidos, ante un caso similar al del guanacasteco. Ayer se le hicieron numerosas llamadas a Villalta, pero no respondió su teléfono celular, ni tampoco la diputada Ligia Fallas, nueva jefa de la asesora denunciante.