Afirma que se sintió afectada por error de asistentes, pero evitó aceptar culpas

Por: Esteban Mata Blanco 22 mayo, 2013
 Este es el jet que abordó la presidenta de la República tanto para ir al funeral de Hugo Chávez, en marzo, como para asistir a la boda del hijo del vicepresidente de la República, Luis Liberman, el 11 de mayo. | ARCHIVO
Este es el jet que abordó la presidenta de la República tanto para ir al funeral de Hugo Chávez, en marzo, como para asistir a la boda del hijo del vicepresidente de la República, Luis Liberman, el 11 de mayo. | ARCHIVO

La presidenta de la República, Laura Chinchilla, admitió ayer que el escándalo desatado por el préstamo de un avión de parte de un cuestionado empresario colombiano para un viaje a Perú, le causó un “profundo dolor”.

La mandataria asistió ayer a la conferencia de prensa luego del Consejo de Gobierno, en la Casa Presidencial. Por primera vez habló largo y tendido con la prensa del polémico viaje, tras el escándalo por los cuestionamientos que pesan sobre el empresario Gabriel Morales Fallón.

“Al igual que el resto de los costarricenses, me sentí mal, me sentí afectada y expresé verdaderamente, con profundo dolor, que lamentaba los hechos ocurridos y que mi mayor responsabilidad consistía, precisamente, en evitar que volviese a ocurrir”, expresó Chinchilla.

Sin embargo, evitó asumir responsabilidad por lo sucedido.

“No se le puede pedir a la presidenta de la República que administre su agenda, que vigile si se cumplen o no las normas y los estándares de seguridad que la deben rodear. Para eso están los responsables, que también tienen que responder”, afirmó.

Además, aseguró que el problema no afecta la imagen internacional de Costa Rica .

De acuerdo con la Casa Presidencial, Chinchilla desconocía que a Morales Fallón se le había investigado en Colombia por presuntos nexos con el narcotráfico y por operaciones de lavado de dinero.

El empresario, nacionalizado costarricense, le prestó al Gobierno el jet matrícula N93CW, operado por la empresa THX Energy, para que Chinchilla pudiera asistir a la boda del hijo del vicepresidente de la República, Luis Liberman, en la ciudad de Lima, capital de Perú.

El pedido del avión lo hizo la asistente de Chinchilla, Irene Pacheco, sin que se activaran los protocolos de seguridad de rigor.

Aun así, el hoy exministro Francisco Chacón se empecinó en afirmar que todo estaba en orden e incluso señaló que era una firma de gente decente y mencionó al exjugador de la Selección Nacional, Rolando Fonseca , quien por ahora no se refiere al caso.

El miércoles 15 de mayo, Chacón renunció , al afirmar que Morales lo había engañado pues se le presentó con un nombre falso.

Chinchilla abordó el avión el sábado 11 de mayo, fue a la boda y el lunes visitó al presidente de Perú, Ollanta Humala, en una reunión de 40 minutos.

Finalmente, el escándalo le costó el puesto, además de a Chacón, a Pacheco y a Mauricio Boraschi, quien fungía como jerarca de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, zar antidrogas y jefe de la escolta de la presidenta.

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