Presidente critica a antecesores y sector público y da ‘letanía de ineficiencias y abusos’

Por: Álvaro Murillo 29 agosto, 2014

El informe de los 100 días de gobierno de Luis Guillermo Solís fue un lienzo oscuro sobre la corrupción estatal, la impunidad, el desorden, el despilfarro y la alcahuetería, entre decenas de fuertes palabras que el mandatario usó anoche para resumir cómo recibió las instituciones al tomar el poder el 8 de mayo.

El mandatario Luis Guillermo Solís denunció durante su informe de los 100 días de administración despilfarro, irresponsabilidad e inoperancia en Gobiernos anteriores.
El mandatario Luis Guillermo Solís denunció durante su informe de los 100 días de administración despilfarro, irresponsabilidad e inoperancia en Gobiernos anteriores.

La “letanía de ineficiencias y abusos”, que son “caldo de cultivo para la corrupción”, la ejemplificó con 14 denuncias en diversas entidades públicas, aunque señaló que estas son apenas “anécdotas” frente a la situación del Estado.

“En la mayoría de oficinas públicas, el desorden es inimaginable; la ineficiencia, intolerable; la irresponsabilidad, insospechada (...). En importantes sectores del Estado costarricense la postración es total. Existen múltiples instituciones que perdieron el rumbo completamente”, denunció en el acto realizado en el Teatro Popular Melico Salazar, en San José.

Escuchado por unos 1.000 asistentes y seguido por muchos más por TV, radio o Internet, Solís se centró en denunciar la forma como el país ha sido manejado por anteriores Gobiernos y por los puestos de mando de entidades públicas.

Señaló que su protesta alude no solo a la ética y al buen ejercicio de la función pública, sino también a la economía, pues el país está atrasado en competitividad.

“¡Qué vergüenza Nos ufanamos de disfrutar de la mejor democracia del continente y de vivir en uno de los países más felices del mundo, pero tenemos el Estado más ineficiente en el manejo de préstamos para el desarrollo”, mencionó después como ejemplo del panorama.

A mitad del discurso también repasó la “grave” situación fiscal, con un déficit de 6,6% del PIB, y propuso una ley que amplíe la rendición de cuentas y la responsabilidad política en la función pública.

Además, mencionó algunos hechos considerados como logros desde el 8 de mayo: la apertura de diálogos con sectores (“debemos construir nuevos consensos sociales”, dijo), investigaciones en instituciones o el decomiso de droga.

Peor que el pesimismo. Sin mencionar al Partido Liberación Nacional (PLN) ni un solo nombre de políticos o jerarcas públicos, Solís pronunció su discurso después de advertir que su proclamado “gobierno de cambio”, requiere tener claro el terreno y sabe que esto genera resistencias de algunos grupos.

Así comenzó su relato sobre la maleza, siguiendo su figura de “finca encharralada” que citó pocos días después de tomar el poder.

“Hemos sido gobernados con irresponsabilidad y muchas veces, de distintas maneras, quienes nos gobernaron violaron la Constitución Política y la Ley”.

Eso se sumó, según el presidente, a la tolerancia o a la resignación de muchas personas que estaban escépticas o frustradas. “En la tarea de cuidar el erario hemos fallado todos o casi todos. Unos por acción; otros por omisión”.

Entonces, “el país se nos fue hundiendo en una espiral de corrupción e ineficiencia que hoy a casi todos nos asfixia e irrita”, leyó en uno de los pasajes del informe, acuerpado por sus ministros.

Solís criticó incluso la corrupción de ciudadanos al momento de tener que pagar impuestos. “Dejan de pagar recurriendo a múltiples artimañas y el Estado deja de cobrar por incompetencia o alcahuetería”. Por eso, por cada colón que se cobra, otro se elude, sentenció.

El gobernante lamentó lo que consideró un “deterioro” del país en los índices de desarrollo humano, aunque las mediciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo señala que el país no ha dejado de crecer, aunque en menor ritmo que otras naciones.

“Somos realistas. El reto es enorme”, dijo sobre su tarea en estos cuatro años, que iniciaron el 8 de mayo con un discurso mucho más optimistas que el de anoche.

La criticidad de ayer se asemejó a sus mensajes de la campaña electoral y afín al discurso de ética que ha caracterizado al Partido Acción Ciudadana (PAC), con el cual ganó las elecciones, con 1,3 millones de votos en unas elecciones marcadas por el rechazo al PLN.

Para cumplir su tarea hizo un ruego a las “cúpulas de poder”. “Déjenme gobernar”, pidió sin limitarlo a grupos económicos, sociales o políticos concretos.

Como estaba previsto, al finalizar el discurso hubo 10 preguntas seleccionadas previamente. Colaboró Natasha Cambronero