Por: Natasha Cambronero 11 enero, 2016
El papa Francisco posa junto a los embajadores acreditados en el Vaticano durante la audiencia privada concedida este lunes.
El papa Francisco posa junto a los embajadores acreditados en el Vaticano durante la audiencia privada concedida este lunes.

El embajador de Costa Rica en el Vaticano, Marco Vinicio Vargas, aprovechó este lunes un breve encuentro con el Papa Francisco para agradecerle el llamado que hizo, a Centroamérica, a fin de que buscara una salida a los migrantes cubanos que están varados en suelo nacional y en Panamá, y que pretenden llegar a Estados Unidos.

Para Vargas y el gobierno de Luis Guillermo Solís, el mensaje del sumo pontífice jugó un un papel protagónico en el acuerdo que se alcanzó el pasado 28 de diciembre, con los países de la región, para permitir este martes la salida de un primer grupo de 180 isleños desde el aeropuerto de Liberia hacia El Salvador.

El embajador le agradeció al Papa durante el mensaje que él ofrece a los diplomáticos acreditados en la Santa Sede, una vez al año.

“El saludo fue brevísimo. Le dije: 'Santo Padre en nombre de Costa Rica, del señor presidente (Luis Guillermo Solís) y su canciller (Manuel González), quiero agradecerle que haya tenido en su pensamiento y en sus oraciones a los miles de migrantes cubanos que se encuentran tanto en nuestro país como en Panamá”.

”Gracias a sus palabras se abrieron los corazones y los caminos para que ellos sigan su ruta. Dejaron pintando en mi país un mural con la virgen de la Caridad del Cobre y con Nuestra Señora de los Ángeles patronas de Cuba y Costa Rica respectivamente. Posiblemente mañana salga el primer grupo”, expresó Vargas.

¿Y él qué le respondió?, se le consultó al embajador.

“No me contestó nada, se quedó viéndome fijamente, esbozó una leve sonrisa y me apretó fuertemente la mano”, narró Vargas.

El mensaje de Francisco sobre los migrantes cubanos varados en Centroamérica, luego de que Nicaragua cerrara su frontera, lo ofreció el 27 de diciembre, un día antes del acuerdo que resolvería el “drama humanitario”.

“Mi pensamiento se dirige en este momento a los numerosos migrantes cubanos en dificultad en América Central, muchos de los cuales son víctimas de tráfico de seres humanos”, dijo el papa ese día al finalizar la oración del Ángelus en el Vaticano.

Insistente. En el encuentro con diplomáticos de 180 países, el sumo pontífice ofreció un discurso y volvió a expresar su preocupación por la migración global y se enfocó en resaltar la “responsabilidad moral” que tienen las naciones de recibir a los refugiados sin sacrificar su seguridad ni su cultura.

“Quisiera, por tanto, detenerme a reflexionar con ustedes sobre la grave emergencia migratoria que estamos afrontando, para discernir sus causas, plantear soluciones, y vencer el miedo inevitable que acompaña un fenómeno tan consistente e imponente, que a lo largo del año 2015 ha afectado principalmente a Europa, pero también a diversas regiones de Asia, así como del norte y el centro de América”, declaró Francisco.

“Tristemente, seguimos escuchando también hoy la voz de Judas que sugiere vender a su propio hermano. Es la arrogancia de los poderosos que, con fines egoístas o cálculos estratégicos y políticos, instrumentalizan a los débiles y los reducen a objetos. Allí donde una migración regular es imposible, los emigrantes se ven obligados a dirigirse, ordinariamente, a quienes practican la trata o el contrabando de seres humanos”, añadió.