Existen escuelas bien equipadas y otras sin lo mínimo para enseñar

Por: Ángela Ávalos 30 mayo, 2013

La apertura de escuelas y colegios, a diestro y siniestro, sirvió para llevar la educación a casi todo el territorio nacional cuando ese era un objetivo a mediados del siglo pasado.

Pero el resultado de esa expansión educativa tan descontrolada, sin hoja de ruta, lo que dejó como resultado son estudiantes de primera y segunda categorías dentro del mismo sistema educativo público, tanto en primaria como en secundaria.

El primer Atlas de la Educación Costarricense lo revela en cada mapa del país que muestra el territorio forrado de escuelas: unas, donde los estudiantes reciben nueve lecciones, de cuarenta minutos cada una (127 escuelas con horario ampliado); y otras, en cambio, donde el alumno, con costo, tiene un pupitre y un cuaderno para seguir la clase (1.310 centros unidocentes).

“Sí, fue una estrategia innovadora y nos puso adelante en aquel momento en América Latina. Pero se terminó creando dos Costa Ricas: la Costa Rica de las escuelas pequeñas, y con grandes necesidades, y la Costa Rica de las grandes escuelas, mejor equipadas”, explicó Isabel Román Vega, coordinadora del informe.

Román se refiere al patrón explosivo de apertura de primarias que experimentó el país entre 1951 y 1970. La apertura de colegios, por el contrario, es un fenómeno relativamente reciente: el crecimiento mayor se registró a partir de 1991.

“La gran pregunta es si este patrón de expansión lo debemos seguir en la actualidad”, añadió la coordinadora del estudio.

Este atlas –que se presentó ayer– es el resultado de un trabajo conjunto del Programa Estado de la Nación y el Programa de Investigación en Desarrollo Urbano Sostenible (Produs), de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Hallazgos. La investigación –en el futuro, se nutrirá con mapas de la educación preescolar y universitaria–, analiza la evolución de escuelas y colegios en espacio y tiempo.

Es así como se puede apreciar que hay pequeñas escuelas a cargo de un solo maestro, prácticamente a un kilómetro de distancia de otros centros más grandes.

Para Dagoberto Murillo Delgado, investigador del Atlas , este es un tema de economía de escala y aprovechamiento de recursos. “Hasta ahora, lo que ha imperado es la demanda y no la planificación”, advirtió.

Los colegios no escapan a esa “lógica”. Y, así, el 97% de los 646 públicos tienen enfoque académico. Además, son pocos los adolescentes con acceso a la crema y nata de la secundaria: los colegios científicos, los bilingues y los de bachillerato internacional.

Esas tres modalidades, así como la educación técnica, están más en consonancia con las demandas del mercado laboral. Sin embargo, su expansión no ha sido tan acelerada como el país lo requiere.

El viceministro de Planificación, en el Ministerio de Educación Pública (MEP), Mario Mora, reconoce que es necesaria una gestión más moderna del sistema.

“Cierto, la responsabilidad es del Estado por no plantarse, pero también hay otros actores. Ustedes no se imaginan las presiones que se dan porque una familia quiere la escuela a la par de la casa. Tenemos presión del alcalde que tomó un acuerdo, pues cree necesaria una escuela, o del diputado (...). Hay una responsabilidad compartida”.

Según dijo Mora, se espera que, con ese Viceministerio de Planificación, se regule de mejor manera la oferta educativa del país.