Preguntaron a la administración sobre las consecuencias de independizarse

Por: Aarón Sequeira 27 mayo, 2016
Carlos Hernández mantiene su curul cerca de las del Frente Amplio, en el plenario legislativo, pese a que fue separado. Cerca están Ligia Fallas y Suray Carillo, sus compañeras de la fracción. | MARCELA BERTOZZI.
Carlos Hernández mantiene su curul cerca de las del Frente Amplio, en el plenario legislativo, pese a que fue separado. Cerca están Ligia Fallas y Suray Carillo, sus compañeras de la fracción. | MARCELA BERTOZZI.

Los diputados Ligia Fallas y Carlos Hernández están analizando la posibilidad de salirse del partido Frente Amplio (FA) y lo que sucedería, en términos administrativos, de concretar ese divorcio político.

De hecho, Fallas ya consultó a la administración del Congreso y a otras instancias legislativas cuáles serían sus derechos como congresista independiente, pues no quiere quedar en la situación de Carmen Quesada, quien se separó del Movimiento Libertario el año pasado y por eso perdió puestos de asesores.

Ella reconoció que aún no recibe respuesta a sus consultas.

En el caso de Hernández, él le pidió a Fallas copia de toda la información que reciba, máxime que él está suspendido de sus funciones como miembro del FA desde que fue detenido (el 19 de mayo) debido a una denuncia por violencia doméstica.

“En una eventual situación, ya un punto de inflexión, donde ya no haya marcha atrás en la posición que tengo yo con respecto a la fracción, ahí sí necesita uno tener certeza de hacia qué va”, explicó Fallas.

La legisladora ha mantenido posiciones más radicales que las de su partido, al cual criticó en discusiones como la del proyecto de Ley de Reforma Procesal Laboral, pues afirmó que era un proyecto nocivo para los sindicatos.

Además, la cúpula frenteamplista la censuró por permitir que en su oficina se reuniera un grupo supuestamente “trotskista”.

En cuanto a Hernández, aún espera una decisión del Tribunal de Ética del Frente Amplio, luego de que, por segunda ocasión (la primera fue en el 2008), es denunciado por violencia doméstica. Esta vez también le impusieron medidas de protección a favor de su pareja.

“Se han hecho consultas y yo he pedido copia. No es tanto por la decisión del Tribunal, sino porque uno tiene que estar enterado de todo. Uno no puede descartar ninguna posibilidad”, expresó el diputado por Puntarenas.

Hernández añadió que ya él había preguntado cuáles son las condiciones que tiene, como diputado separado de la fracción por decisión de la jefatura.

Libertad. Ante las gestiones de estos dos legisladores, el jefe de la fracción del FA, Edgardo Araya, aseguró que está enterado, pero que los congresistas tienen total libertad, tanto de hacer las consultas que quieran a la administración, como de tomar o no la decisión de independizarse.

“Cada diputado es libre de optar por lo que considere conveniente. Eso sí, una cosa es que se declaren y otra cosa es que estén averiguando”, aclaró Araya.

Por su parte, la presidenta del comité ejecutivo nacional del FA y también legisladora, Patricia Mora, indicó que desconocía las intenciones de sus compañeros, pero lamentó que vayan por esa senda de la separación.

“Sería muy doloroso para el Frente Amplio perder dos compañeros que sabemos que abrazarán siempre las causas justas. En este partido no sobra nadie”, apuntó la congresista.

Mora agregó que solo los corruptos no tienen cabida en la agrupación y dijo que ignora cuáles podrían ser las razones de Fallas y Hernández para romper los puentes con el partido fundado en el 2005 por su esposo José Merino del Río, fallecido en el 2012.

Aunque Araya señaló que le informa a Hernández sobre las discusiones que se dan en las citas de fracción, el puntarenense alegó que no siempre es así y que tampoco recibe las herramientas para cumplir a cabalidad sus funciones legislativas.