Por: Aarón Sequeira 14 enero, 2015

Los diputados repudiaron la oferta que el viceministro de la Presidencia, Daniel Soley, le hizo a la procuradora general, Ana Lorena Brenes, de nombrarla embajadora.

Los principales reproches provinieron de la fracción legislativa del Partido Liberación Nacional (PLN), de la Unidad Social Cristiana (PUSC) y del Movimiento Libertario.

De hecho, el jefe del PLN, Juan Luis Jiménez Succar, consultará la próxima semana a sus 17 compañeros de la bancada la opción de llevar el asunto a la Comisión para el Control del Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa para que lo investigue.

Para la socialcristiana Rosibel Ramos, es difícil pensar que la Presidencia de la República le ofrezca asumir una embajada a una persona que no tenga su misma opinión o externe diferencias con el Gobierno.

El jefe libertario, Otto Guevara, manifestó que es inconveniente el intento de Zapote de remover a la procuradora, 16 meses antes de que venza su nombramiento.

El fundador del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, aseguró que la práctica de ofrecer puestos a cambio del silencio de un funcionario es corrupción.

“Creo que no es cierto (el ofrecimiento), pero si lo fuera, se mostraría que Daniel Soley sigue siendo liberacionista hasta sus entrañas. Comprar el silencio con puestos, es un acto de corrupción detestable”, aseguró.

La jefa del PAC, Emilia Molina, no respondió las llamadas hechas por La Nación . Tampoco el subjefe oficialista, Javier Cambronero, ni el presidente legislativo, Henry Mora.

Para Mario Redondo, de la Alianza Demócrata Cristiana, la propuesta del viceministro Soley a la procuradora es impropio y censurable. “Eso pretende afectar la independencia de un órgano que, por ley, debe ser independiente”, dijo el legislador.

Para el jefe del Frente Amplio, Gerardo Vargas, la propuesta resulta más bien extraña.

“Lo que me pregunto es por qué mandarla a una embajada, cuando fue elegida para un papel tan importante”, dijo.