Por: Esteban Oviedo 9 mayo, 2016
El abuso del licor puede ser contraproducente para los deportistas que requieren de una adecuada hidratación, ya que estas bebidas tienen efectos diuréticos. | ISTOCK
El abuso del licor puede ser contraproducente para los deportistas que requieren de una adecuada hidratación, ya que estas bebidas tienen efectos diuréticos. | ISTOCK

Los diputados aprobaron esta tarde una nueva escala de pagos por la explotación de patentes de licor, la cual va desde unos ¢160.000 hasta poco más de ¢1 millón por trimestre, en favor de las municipalidades.

Las personas y empresas dueñas de estos permisos pagarán el impuesto de acuerdo con el tamaño de su negocio, el cual será medido por una fórmula que medirá el personal empleado por el negocio, el valor de las ventas anuales netas del último período fiscal y el valor de los activos totales netos del último período fiscal.

A esa fórmula serán sometidos licoreras, bares, restaurantes y hasta marinas. Y las tarifas se definirán en fracciones o multiplicaciones del salario base de un oficinista 1, que hoy está en poco más de ¢400.000.

William Alvarado, diputado de la Unidad Social Cristiana (PUSC), sostuvo que la reforma pretende armonizar el impuesto con el potencial de cada negocio, pues algunos alegaron precios excesivos quye les obligaban a cerrar.

“Esta ley era necesaria porque actualmente con el sistema se está tentando con los comercios del país, hay comercios que han cerrado por el cobro que se sigue desarrollando de forma excesiva; se está genera el desempleo y la inactividad del desarrollo económico a nivel local”, agregó el socialcristiano.

La reforma recae sobre el artículo 10 de la Ley de regulación y comercialización de bebidas con contenido alcohólico, al cual la Sala IV ya le había derogado varios incisos.

La reforma, además, otorga seis meses a las personas con patentes no explotadas para activarlas o renunciar a ellas sin tener que hacer pago alguno a la municipalidad respectiva.