Liberacionista dice ser como "la gente de Costa Rica", promete que no habrá promesas de campaña y, si llegara a ser presidente, su énfasis sería en crear empleos

Por: Juan Fernando Lara 19 noviembre, 2016

Rolando González Ulloa, diputado del Partido Liberación Nacional (PLN), anunció hoy su precandidatura presidencial declarándose un hijo de la ciudadanía "que va en un proceso evolutivo para liderar" y ofreciendo a los electores servir al país sin perseguir condiciones de privilegio.

González es el sexto precandidato confirmado en el PLN, de cara a la convención verdiblanca del 2 de abril del 2017. Compite contra el expresidente José María Figueres, el diputado Antonio Álvarez Desanti, el abogado Enrique Rojas Franco y los exdiputados Sigifredo Aiza y Clinton Cruickshank.

Para anunciar su aspiración, este político de 66 años financió este sábado un encuentro con ciudadanos supuestamente de todo el país traídos en autobuses con aire acondicionado al Edificio Cooperativo en San José donde alrededor de 300 personas iban apiñandose en el comedor del recinto donde se estaba sirviendo café, frescos y tamales.

También se repartió un tiquete de almuerzo mientras las trompetas, saxofonos y trombones de la cimarrona La Somoy castigaban los tímpanos de los convidados y la estructura del inmueble con una acelerada versión de la canción "Mami qué será lo que quiere el negro" de Wilfrido Vargas.

Esto, no obstante, se lo perdió González quien, haciendo eco de aquello de que "no hay que llegar primero, sino saber llegar", se apareció casi 40 minutos después de las 10 a. m. cuando se suponía que debía arrancar el acto.

La espera se prolongó algo más mientras el diputado respondía porqué alguien debería votar por él.

"Porque soy como la gente de Costa Rica, soy un hijo de la ciudadanía que desde abajo ha crecido, que va en un proceso evolutivo para liderar a Liberación Nacional y conducir a este país por derroteros donde la sensibilidad, la solidaridad, el compromiso con el pueblo sean mucho mayores que la búsqueda de condiciones de privilegio", contestó.

El político, de paso, prometió que en su campaña no haría promesas.

"Ninguna. Yo no veo una campaña de promesas, sino un movimiento que sintonice con el corazón del pueblo costarricense; que sea capaz de interpretar lo que genuinamente ocurre en la base social", afirmó.

Luego empezó por casi un minuto a tratar de desmarcarse de sus eventuales rivales. Así fue como dijo que él no era de la élite, que no era la cúpula y que quienes "vamos a gobernar el país debemos dedicarnos al Gobierno y quienes hacen negocios, deben estar en el mundo de los negocios".

El político también alabó su trayectoria, su formación, su condición de compromiso con la ciudadanía y, luego de declararse "un hijo de la ciudadanía de base social" también se declaró propietario de "una sensibilidad que no necesita intérpretes".

Iban ya casi 60 segundos de monólogo cuando este diario interrumpió en seco a González para pedirle (de nuevo) que concretara cuál sería el tema a cual daría más importancia en caso de convertirse en presidente.

"Empleo", fue su respuesta y después esta frase: "para las nuevas generaciones la búsqueda de oportunidades de trabajo, de bienestar y desarrollo es un elemento sustantivo que incide necesariamente en el combate contra la delincuencia y en la calidad de la sociedad costarricense".

Luego, hablando sobre los demás aspirantes, abrió fuego pidiendo a los electores que los observen bien y les hagan un examen riguroso de congruencia.

"Está escrito en el libro que todos hemos leído desde niños que hay que predicar con el ejemplo", declaró luego de afirmar que, a diferencia de otros aspirantes, "yo nunca me fuí del país" en referencia a su rival, el expresidente Figueres.

Justo después, el político empezó a adjetivarse declarándose un hombre transparente, un hombre honorable; el tipo de persona que si no tiene algo bueno que decir de otro compañero diputado prefiere callar. Entonces se le preguntó si también llegaría a callarse la denuncia de actos indebidos que pudiera detectar en otros políticos.

Entonces apareció una amplia sonrisa tras la cual se erguía una blanca cerca de dientes. Aquel gesto era preámbulo de una aclaración.

"Tampoco es que tenga madera de pendejo. No. Sigo siendo ortiga, sigo siendo cáustico pero he aprendido a decir las cosas sin necesidad de maltratar a los demás. La gente no quiere ver políticos golpeándose entre sí", esclareció González luego de lo cual ingresó al edificio donde lo esperaban.

A la entrada, los organizadores del acto habían traído a un grupo niños y varias cajas llenas de mariposas para recibir al candidato quien se puso besar las cabezas de los menores y, con ayuda de estos, a liberar mariposas morphus de alas azules dentro del edificio mientras algunos periodistas revoloteaban alrededor del grupo. González también besó las mejillas a algunas comunicadoras.

Iban a ser las 11 a. m. y el precandidato seguía sin ingresar a un auditorio con unas 150 asientos donde los organizadores de la actividad tuvieron el acierto de apiñar a unas 300 personas, lo cual confería al recinto un efecto de amontonamiento que, en un gimnasio comunitario, difícilmente podría lograrse.

La expectativa de usar el tiquete del almuerzo parecía alargarse para la concurrencia porque el primero en tomar el micrófono fue un cantante armado con guitarra y aún faltaban varios discursos de rigor antes de que González se dirigiera a la audiencia. Para entonces, ya su campaña estaba en pleno vuelo como las mariposas liberadas poco antes.