Nueve miembros de una familia en Calle Fallas se negaron a ir a votar

Por: Daniela Cerdas E. 8 febrero, 2016

Las elecciones municipales de este domingo pasaron de largo para algunas familias de Desamparados, el cantón que en 2010 registró el mayor abstencionismo de todo el país.

Un ejemplo de ello fueron los Robles Quirós, en el barrio Calle Fallas, en ese cantón.

Ayer a las 11:50 a.m., nueve miembros de esta familia estaban ocupados y ajenos a la pelea que más de una decena de candidatos libraban para quedarse con la alcaldía local.

Uno de ellos lavaba el carro, tres arreglaban unas motos, otro dormía, dos más conversaban en la sala de la casa y los demás hacían mandados afuera.

Ningún aspirante logró convencerlos con sus propuestas, sus logos de campaña y sonrisas esperanzadoras en vallas que llevan meses decorando el cantón.

“Un vecino me gritó '¿ya fue a votar?'. Le dije '¿cómo?, ¿por cuál presidente?' Él me comentó que hoy eran las elecciones de alcalde. Yo no sabía. Nunca he votado para esas elecciones. Este año ni siquiera sé quienes están ahí”, narró Esteban Robles, de 34 años, quien habita en esa vivienda junto con sus cinco hermanos y su esposa. Muy cerca de ahí, viven su papá y mamá. Los miembros de esta familia simplemente no estaban interesados en sufragar.

“Es ‘vara’ votar porque todo en Desamparados sigue igual: las calles, la delincuencia, las drogas. Vea la matazón que hubo hace unos meses aquí. Al igual que mis hermanos, yo nunca he votado para alcalde. No conozco a ningún candidato”, recalcó convencido Gabriel Robles, de 22 años.

Ana Moros, coordinadora de la Misión Electoral de la OEA, visitó mesas de votación el Liceo de Calle Fallas en Desamparados. | JOSÉ CORDERO.
Ana Moros, coordinadora de la Misión Electoral de la OEA, visitó mesas de votación el Liceo de Calle Fallas en Desamparados. | JOSÉ CORDERO.

A cuenta gotas. El desinterés de los desamparadeños por la escogencia de las autoridades del gobierno local era palpable en las juntas receptoras.

A las 11:20 a. m., en el Liceo de Calle Fallas, de los 700 electores inscritos en la mesa 438, solo 30 habían asistido. Y esta mesa era una de las más concurridas de las 21 que tenía el colegio.

Ana Piedra, de 68 años, vive cerca del centro de votación, pero nada la motivó a dar unos cuantos pasos para ir a las urnas. Contó que nunca ha votado en las elecciones municipales porque ningún candidato “compone”.

“Esperamos que en la tarde caliente, pero igual, no creo que vengan a votar más 150 personas”, dijo, con un dejo de desilusión, el auxiliar del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en esa mesa, Marlon Solano.

En el centro del cantón, era como un domingo cualquiera. En el parque estaba el copero José Luis Marín, de 62 años, a quien la elección de alcaldes no le cambiaría su rutina dominical.

“Ni siquiera sé quiénes están. En las pasadas elecciones voté por un candidato que me había ofrecido un puesto en la municipalidad. Cuando lo fui a buscar, se escondía”, relató.

En las elecciones del 2010, Desamparados registró el mayor abstencionismo de todo el país, con 84,3%. Solo fueron a votar 15 de cada 100 ciudadanos.

A pesar de ese poco interés de los vecinos, este año es el cantón con más aspirantes a alcalde: 14.

Los candidatos esperan una mejor cosecha de votos, pero si por la víspera se saca el día, las cifras no distarán mucho de las de hace seis años.