Gobierno alega que proliferación de redes de coyotaje también se origina ante imposiblidad de coordinar con autoridades del vecino país

Por: Gerardo Ruiz R. 18 octubre, 2016
Decenas de migrantes, en su mayoría haitianos, hacen fila para recibir un plato de comida en el albergue que el Gobierno instaló en un gimnasio en El Jobo, a unos 16 kilómetros del centro de La Cruz, en Guanacaste.
Decenas de migrantes, en su mayoría haitianos, hacen fila para recibir un plato de comida en el albergue que el Gobierno instaló en un gimnasio en El Jobo, a unos 16 kilómetros del centro de La Cruz, en Guanacaste.

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En la frontera de Peñas Blancas, es cosa de todos los días que las autoridades costarricenses reciban a migrantes haitianos y extracontinentales que resultaron agredidos en Nicaragua en su intento por cruzar ese país para proseguir su viaje hacia Estados Unidos.

Mauricio Herrera, ministro de Comunicación, aseguró que la nación vecina devuelve todos los días a suelo tico viajeros ilegales. Se trata de personas que son capturadas mientras tratan de sortear el cerco militar impuesto por Managua en la zona fronteriza.

"Cuando se dan estas situaciones de que retornan al país, en algunos casos en malas condiciones, se les da la atención médica y el apoyo necesario que puedan requerir, especialmente para las poblaciones más vulnerables. Esto, lamentablemente, es producto del bloqueo militar de la frontera", afirmó Herrera.

La Nación publicó, este martes, que un grupo de 28 migrantes denunció haber sido víctima de agresiones físicas el pasado 2 de octubre luego de ingresar a territorio nicaragüense con el apoyo de una red de coyotes.

Uno de los afectados relató a este diario que cuando se alistaban para comer y dormir en un refugio habilitado por una iglesia evangélica, un contingente policial llegó a sacarlos a punta de patadas, golpes y disparos al aire. Luego los envió de regreso a Costa Rica en un autobús.

"Los policías se subieron encima de nosotros, nos golpearon con la bota en la cabeza. Después nos llevaron en un bus y nos colocaron en la frontera. Hasta a la crianza (hijos pequeños) daban muchos golpes", relató Adlin Dupervan, uno de los migrantes que viajaban en ese grupo.

El ministro Mauricio Herrera sostuvo, este martes, que esas situaciones las reportan los migrantes con frecuencia, al regresar a suelo costarricense.

Por otra parte, el funcionario consideró que la extrema vigilancia al otro lado de la frontera ha generado un crecimiento de los grupos de tráfico de personas.

"Es una situación muy distinta a la de la frontera sur, donde no funcionan estas redes porque hay acuerdos humanitarios y hay coordinación con las autoridades de Panamá, para darles un trato legal y humanitario al flujo de migrantes", recalcó Herrera.

La situación que se desarrolla en la frontera norte, agregó, ha provocado que las autoridades costarricenses intensifiquen investigaciones y acciones concretas contra los grupos de coyotaje.

Golpe a coyotes. Según el ministro Herrera, en lo que va del año Costa Rica ha logrado dar con la detención de al menos 60 personas relacionadas con dicha actividad.

"Se han desarticulado distintas redes que han operado en la zona norte y las autoridades mantienen investigaciones de esos grupos ilegales", confirmó.

Otra haitiana, Mary Boyer, de 36 años, narró a este medio que formó parte de un grupo de 15 adultos y 4 niños que pagó $800 (¢450.000) por persona a un coyote que contactaron detrás del albergue clandestino que se armó el estacionamiento de la empresa de autobuses Deldú, en Peñas Blancas, a un kilómetro de la frontera.

La promesa era que, después de cinco minutos de viaje en un automotor, otro coyote los recogería para continuar con el viaje, pero en lugar de esa persona, a los migrantes los toparon tres hombres armados con pistolas y machetes quienes les robaron todas sus pertenencias.

Ese drama, lamentó el ministro de Herrera, es parte del peligro que acecha a los migrantes que pretenden atravesar toda Centroamérica en su ruta a Norteamérica.