Por: Natasha Cambronero 6 abril, 2016
Según el canciller Manuel González, la decisión de Costa Rica de manejar con cautela el eventual restablecimiento de relaciones bilaterales con Nicaragua es fruto del aprendizaje que dejó el litigio por isla Calero.
Según el canciller Manuel González, la decisión de Costa Rica de manejar con cautela el eventual restablecimiento de relaciones bilaterales con Nicaragua es fruto del aprendizaje que dejó el litigio por isla Calero.

El canciller Manuel González aseguró, este miércoles, que el problema que enfrenta Panamá con el continuo flujo migratorio de cubanos no se puede venir para Costa Rica.

González es enfático en que el país no tiene la capacidad para atender a más isleños en su peregrinaje hacia los Estados Unidos, pues se quedó sin recursos luego de haber albergado casi a 8.000 de ellos durante cuatro meses.

La agencia de noticias ACAN-EFE reportó, a mediados de marzo pasado, la presencia de unos 1.000 migrantes cubcanos en Chiriquí, provincia panameña fronteriza con Costa Rica.

Ellos se aglutinaron ahí solo una semana después de que tanto las autoridades panameñas como las costarricenses dieran por finalizados sus operativos para enviar a los isleños hacia Estados Unidos, por aire y tierra, a fin de terminar con la crisis humanitaria que se produjo a finales del año pasado cuando Nicaragua les cerró la frontera.

González reconoce la presencia de cubanos en territorio de Panamá, aunque aclaró que el gobierno de Juan Carlos Varela no les ha facilitado información sobre el número exacto.

"Definitivamente el problema no se puede venir para acá, en eso hemos sido transparentes, claros y contundentes, en el sentido de que Costa Rica no tiene la capacidad de atender a estas personas, tan simple como eso. No es solamente una cuestión de quiero o no quiero, es que la capacidad no existe, ya nuestras capacidades fueron rebasadas (...). Por supuesto que Costa Rica no es que mira para otro lado lo que está ocurriendo en Panamá, porque eso nos puede afectar, pero independientemente de que nos pueda afectar o no, lo hemos dicho desde el principio, hoy afecta a Panamá, ayer afectó a Costa Rica y mañana podría afectar a cualquier otro país", dijo González.

Esa problemática se abordará en suelo nacional el próximo martes en una reunión convocada por la Cancillería. Al encuentro fueron invitados los vicecancilleres y directores de Migración de Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Cuba y Costa Rica.

También, se citó a representantes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Más requisitos. En el encuentro, la delegación costarricense aprovechará para insistir en la necesidad de que Ecuador mantenga la visa a los migrantes cubanos e, incluso, harán una excitativa para que se amplíen los requisitos de obtención, pues es desde ahí por donde ingresan los isleños a América continental, para posteriormente desplazarse por tierra hasta Estados Unidos.

Los isleños buscan llegar a esa nación norteamericana con la intención de aprovechar a la Ley de Ajuste Cubano, la cual establece que todo cubano que ponga un pie en ese territorio, entrando por tierra o mar, debe ser acogido y puede optar por una residencia un año después.

Según González, en la cita de la próximo semana se reiterará el deseo costarricense de que esa legislación sea derogada por EE. UU.

"Mientras esas leyes existan, el problema va a persistir. Lo que procede, aunque también es una decisión soberana de Estados Unidos, es la eliminación de esa legislación que respondió a un contexto histórico que no es el actual y que nos está afectando a todos a los que estamos en el medio", agregó el titular de Relaciones Exteriores.

Otros flujos migratorios. Otro de los aspectos que se conversarán en la reunión en aras de alcanzar una solución es la migración extracontinental, la cual de acuerdo con González no es nueva, pero viene en aumento.

Se trata principalmente de africanos y Asiáticos, quienes en su mayoría, ingresan por Brasil y peregrina por toda América hasta Estados Unidos.

"Son personas que no están identificadas, no traen documentos de identificación o simplemente se deshacen de ellos para que no exista posibilidad de regresarlos a su país de origen (...). Es una situación que nos preocupa y esperamos que le preocupe a los demás países", declaró González.