Entrevista realizada el viernes 16 de enero sobre nombramiento de embajadores y sobre el ofrecimiento de puestos a la procuradora Ana Lorena Brenes, caso que el ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, niega que haya ocurrido.

Por: Álvaro Murillo 25 enero, 2015
El canciller Manuel González (I) compareció este jueves en la comisión legislativa de Asuntos Internacional sobre las relaciones con Nicaragua. Acudió en compañía del asesor legal del Ministerio, Arnoldo Brenes (D).
El canciller Manuel González (I) compareció este jueves en la comisión legislativa de Asuntos Internacional sobre las relaciones con Nicaragua. Acudió en compañía del asesor legal del Ministerio, Arnoldo Brenes (D).

El canciller de la República, Manuel González, rechazó que los puestos diplomáticos se estén empleando como moneda de cambio política y más bien resaltó la la labor de los diplomáticos actuales, que considera sacrificada.

Eso lo dijo en una entrevista concedida en el mediodía del viernes 16 de enero, después de que criticó el ofrecimiento de un puesto diplomático a la procuradora Ana Lorena Brenes por el viceministro de la Presidencia Daniel Soley, quien renunció el sábado 17.

Al momento de esta entrevista no habían ocurrido aún las comparencias de ambos en el Congreso, en las cuales Soley rechazó haber planteado a Brenes puestos en Noruega, Suiza, Italia, República Dominicana o Panamá, como contó ella.

Tampoco se conocía palabra alguna del ministro de la Presidencia, superior de Soley, quien después negaría cualquier relación con ese caso y aseguraría que nunca se ofrecieron puestos a la procuradora y que lo publicado por este medio era una "novela".

Consultado sobre él, Manuel González dijo lo siguiente: "(Don Melvin) me ha preguntado que si ya hemos nombrado gente aquí y gente allá. Ha sido muy respetuoso, debo reconecerle eso. Siempre me ha hecho consultas de que si tenemos a alguien, de que si hemos escogido a alguien para allá. El… es absolutamente normal"

La siguiente es la transcripción de parte de la entrevista.

-¿Tan ventajoso es ser embajador?

- Hay muchos elementos que el país no percibe, hay muchas dificultades para entender esto, para que la Asamblea Legislativa lo entienda. Sigue estando la estigmatización de que son un montó de vagos y la situación es horr… Se lo digo honestamente: de las embajadas de CR que visitado en viajes que he tenido que hacer, donde he visto las condiciones con las que esa gente trabaja, sabiendo los salarios que ganan y el compromiso que tienen, me les quito realmente el sombrero, me les quito realmente el sombrero, porque no dan las condiciones adecuadas para que una persona viva con cierta tranquilidad y si es ordenado pueda tener un ahorro, para que piense en su futuro.

- Bueno, lo normal de cualquier persona que trabaja.

- Que tenga condiciones decentes que le den la tranquilidad necesaria para hacer bien su trabajo.

- Esta semana que conocimos esto del viceministro Soley y la Procuradora. ¿Qué sintió usted? Es como que usted ofreciera un puesto que corresponde al ministerio de la Presidencia ¿Reclamó o señaló algo? Estamos seguros que muchos se lo han preguntado también.

- Como es algo tan absolutamente… eh, como fue algo que la Cancillería ni el canciller se enteró, y sé que el presidente tampoco, que se sale completamente de la costumbre generada por el presidente y este servidor para la consideración de embajadores… me dio risa. Me sorprendió. Yo dije ‘¿esto de dónde salió?’. Le dije al presidente ‘mirá, ¿sabías algo de algo de esto? Talvez se te olvidó decirme ¿Qué sabés vos?’ Vos sabés cómo hemos trabajado’. Con las dos excepciones que yo le dije de la ONU (Juan Carlos Mendoza) y la OEA (Pablo Barahona), todo lo hemos visto juntos.

- ¿No se lo preguntó usted al ministro de la Presidencia?

- No. Y le voy a decir, prefiero mantenerme fiel a lo que sé, que no sabíamos y que no fuimos consultados y que esto no se hace así y que no es en línea con la manera como hemos actuado, y no ir a pedir explicaciones y dimes y diretes de que ella no entendió y yo sí entendí. Yo prefiero cortar por lo sano y como he dicho públicamente o en la prensa, que esto no está autorizado.

- ¿Cómo podemos estar seguros de que el viceministro no…

- O sea, eso se lo digo en el sentido de que no es que voy y le digo un cosa a usted y a la prensa, de que está desautorizado, y al otro le digo ‘mae, ¡qué embarcada la que te pegaste, no te preocupés! No ha pasado nada’. No, es exactamente lo mismo. Se lo dije a Daniel, que lo apreció. Le mandé un mensaje ‘¿mirá, eso se me está pegando a mí, me parece que es muy injusto y no corresponde. No puedo decir otra cosa que lo que es correcto, que yo no sabía’. Y porque lo haya hecho no es que yo me siente ahí, pegado de un cuadro, no; para mí, de las políticas que hemos tratado de poner en ejecución en lo que ha sido mi relación con el presidente en los nombramientos, es como algo… inexistente. Como jurídicamente, como decimos los abogados, absolutamente nulo, como que no existió. Es que era ¡tan improcedente! Tan en contra de lo que ha sido nuestra práctica, que se vuelve irrelevante, chistoso.

- No dudo de la nulidad administrativa o legal, pero esto políticamente…

- No no, no lo dije alegando ningún criterio legal, sino como diciendo… A ver, los actos absolutamente nulos en Derecho son inexistentes, no tienen ningún efecto, ningún valor, no son nada. A eso es a lo que me refiero.

- Creo entenderle sin haber pasado por estudiar Derecho, pero políticamente esto afecta al Gobierno en todo caso.

- Sí, claro. Por eso también he dicho que cada palo aguante su vela. Yo desde el punto de vista que me corresponde, que es trabajar para el presidente, para el Gobierno y defender la Cancillería, he sido coherente, he dicho lo que sé y me siento tranquilo en que no es la manera en la Cancillería actúa, por lo menos lo mientras yo esté.

- ¿Don Melvin le ha propuesto a usted nombres de embajadores?

- No me ha propuesto. Me ha preguntado que si ya hemos nombrado gente aquí y gente allá. Ha sido muy respetuoso, debo reconecerle eso. Siempre me ha hecho consultas de que si tenemos a alguien, de que si hemos escogido a alguien para allá. El… es absolutamente normal; no hay nada bajo la mesa, en que a alguien se le acerque a un ministro, que alguien se le acerque a un diputado, que alguien se le acerque al presidente y le manifieste su interés, o que alguien refiera a alguien para un puesto diplomático o un cargo de embajador. En eso no hay... diay, uno no tiene tampoco por qué conocer a todo el mundo. Como le digo, hay embajadores que se han nombrado que no son amigos míos, o sea tampoco son mis enemigos, pero no son mis compinches ni mucho menos. En eso no hay nada inusual. Lo que sí hay inusual aquí es que alguien se tome las prerrogativas, sin autorización de quien corresponde, en este caso el presidente o el canciller -especialmente del presidente- de ofrecerle a alguien, casi en definitiva, un puesto de embajada. Y además, la terminología, que ví el otro día, del ‘catálogo de embajadas’ …

- Como si fueran perfumes.

- Sí, como si fuera una revista de ropa íntima, ¿verdad? Creo que fue una expresión no malintencionada, pero desafortunada. Aquí esto no es que nos sentemos y mirá ‘¿qué vamos a hacer? Mirá esta embajada y mirá esta otra, y mirá qué bonitas las instalaciones y mirá, esta paga más ¡Por favor!

- Yo tampoco quiero ponerlo a pelear o a hablar mal, pero siendo el viceministro de la vicepresidencia, estando el presidente en China y siendo su homólogo no don Daniel, sino don Melvin… ¿usted no le preguntó nada a don Melvin para saber si don Daniel actuó por cuenta propia o si hablaba en nombre del Ministerio de la Presidencia?

- Con Melvin no lo he hecho en esta semana principalmente por falta de tiempo, he estado bastante bastante enredado desde que vinimos de China, tengo muy poco tiempo disponible de previo a la salida para Bolivia… días hábiles de previo a la reunión de Celac (cumbre de esta semana de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe), me queda la tarde de hoy y el lunes, ¿verdad? Entonces sacar el tiempo, ir con él, sentarme y analizar sobre una cosa que, claro que tiene consecuencias políticas, pero en cuanto a mi responsabilidad como jerarca de este misterio es algo absolutamente inexistente, pues claro que lo haré y conversaré, pero no creo que haya que salir pitando y ‘qué es esta crisis’ y esta barbaridad, explicame y reclamar y decir… porque cualquier otro que sabe que actúe de esa manera sabe que está desautorizado si no viene con la venia del presidente, especialmiente. El presidente ha tenido la consideración de consultarlo, bueno no de consultarlo, de compartir las cosas conmigo, pero si él quisiera decir también ‘poneme a estos’ en Consejo de Gobierno, también lo puede hacer, también lo puede hacer.

- Hay alguno que usted pueda…

- Entonces le digo que este no es un caso que el presidente sabía y no me lo dijo, en el que siento yo que se haya hecho un programa maquiavélico entre el presidente, Melvin, Soley…