Devuelve ataques a Ottón Solís, critica a la prensa y dice que hay un rechazo al cambio

Por: Álvaro Murillo 9 agosto, 2014
Eran tiempos de campaña electoral y Luis Gmo. Solís (centro) se reunió el 7 de marzo con Iván Barrantes (d.), Melvin Jiménez, actual ministro de la Presidencia, y Emilia Molina, ahora jefa de los diputados oficialistas. | MARIO ROJAS
Eran tiempos de campaña electoral y Luis Gmo. Solís (centro) se reunió el 7 de marzo con Iván Barrantes (d.), Melvin Jiménez, actual ministro de la Presidencia, y Emilia Molina, ahora jefa de los diputados oficialistas. | MARIO ROJAS

El consultor de comunicación Iván Barrantes, estratega de la campaña electoral de Luis Guillermo Solís, se intentó sacudir ayer de los cuestionamientos por su presencia dentro de la Presidencia de la República, a pesar de no ser funcionario gubernamental.

Al final de una semana, en la que se conoció su relación con el Gobierno y la petición del diputado oficialista Ottón Solís para que se le separe , Barrantes devolvió los ataques al legislador y concluyó que estas críticas son parte de una intención de hacer quedar mal al gobierno de Luis Guillermo Solís.

“Hay una intención de desgastar al Gobierno, porque estamos generando cambios. Resulta un negocio generar los conflictos y desgraciadamente tenemos un personaje como Ottón Solís (fundador del Partido Acción Ciudadana (PAC), que se cree dueño de la verdad”, expresó Barrantes.

El mercadólogo, quien se atribuye la estrategia de comunicación aplicada en la campaña ganada por el PAC, dijo que no pretende dejar sus funciones como “colaborador” ad honórem del Gobierno y posible proveedor de una consultoría que está alistando, ya con paga.

“El conflicto es parte de la vida y de la política (...). Esto no me hace débil, sino más fuerte”, contestó por teléfono, a las 9 de la noche, después de pasar el día pendiente de las noticias que, en su criterio, llevan la intención de afectar al Gobierno, “por los cambios que se están planteando”.

“No soy funcionario público, no estoy amarrado con el Gobierno, pues no tengo nada firmado con esa formalidad que tanto les encanta a ustedes los periodistas, analistas y opinólogos”, respondió.

A pesar de no tener relación formal, dice que tiene vínculos emocionales y por eso se permite hablar del Gobierno en primera persona, como si perteneciera a él. Por ejemplo dice frases como “las cosas que estamos haciendo” o “estamos poniendo tope a las pensiones altas”.

¿Y por qué trabaja gratis para el Gobierno? “Yo no estoy regalando trabajo; estoy continuando el trabajo que inicié en noviembre. El primer libro fue la campaña y el segundo es el gobierno”.

Esto contradice al ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, quien el jueves insistió en que Barrantes solo está preparando una propuesta de consultoría y no da ningún servicio, a pesar de que para ello utilice una oficina de la sede de la Presidencia, en Zapote.

Barrantes estuvo a cargo de la estrategia de imagen electoral en la campaña dirigida por Melvin Jiménez, quien confirmó que hay una intención de contratar específicamente a este consultor. Dijo que ya él tiene afinidad de ideas y empatía con el personal que trabajó en la campaña, por la cual se le pagaron ¢111 millones en siete meses (monto sin rebajar impuestos).

Sin embargo Barrantes, como consultor que es, también da servicios a empresas privadas, lo que podría representar un conflicto de interés, según el diputado Ottón Solís, quien le pidió a Luis Guillermo Solís apartar al asesor. De momento, Barrantes sigue.