Por: Esteban Mata Blanco 22 mayo
Los legisladores evangélicos Gonzalo Ramírez y Abelino Esquivel. | JOSÉ CORDERO
Los legisladores evangélicos Gonzalo Ramírez y Abelino Esquivel. | JOSÉ CORDERO

El diputado jefe de Renovación Costarricense, Abelino Esquivel, no le ve futuro al plan de ley para castigar y retirar las credenciales a los congresistas que violenten el principio de probidad.

En mucho, achaca la culpa a su colega del PAC, Ottón Solís, quien presentó la reforma constitucional desde mayo del 2014.

El principio de probidad es la regla que rige la ética en la función pública, y que obliga a los empleados del Estado a comportarse con rectitud y en resguardo del bienestar público y de los recursos del Estado.

Desde 2010, la Sala IV condenó a la Asamblea Legislativa a incluir en la legislación nacional una reforma que garantice esta situación, pero a la fecha, la sentencia de la Sala no ha tenido eco en el Congreso.

A partir del proyecto de Ottón Solís, una comisión especial ya definió el párrafo que se agregaría a la Constitución, para permitir la destitución de legisladores.

Sin embargo, Esquivel ataca la reforma:

– ¿Por qué objeta usted el proyecto de ley de para castigar a los diputados por faltas a la probidad?

– Iniciemos por quien presentó el proyecto.

– Lo presentó Ottón Solís.

– Y Ottón Solís quiere aparecer como el inmaculado, el incólume, como el personaje más limpio en política, el más aseado, el más legal, el más tolerante, y es todo lo contrario. Por eso, ese proyecto de probidad, pues es un gran proyecto. Yo creo en el tema de que las funciones públicas y el funcionario público deben ser regulados, todos.

– ¿Todos?

– Todos, sin excepción. Creo que a veces se recarga un poco más en el tema del diputado por la exposición pública que tiene, pero a mí me parece que aquí, don Ottón Solís lo que quiere es ir levantando banderitas, aparecer como el salvador de esta patria. No pudo ser presidente de la República, ya no lo va a ser...

– ¿Entonces, usted cuestiona el proyecto porque lo presenta Ottón Solís?

– No es una propuesta porque quiera arreglar el tema de los diputados, sino por que el hombre quiere salir con ciertas banderitas... y además de eso, me parece que está equivocando la ruta sobre el cómo construir un proyecto de esos. Ottón Solís es un embarcador.

– ¿A qué se refiere con la construcción?

– Porque, diay, si yo, que no uso ese vocabulario, pero cada vez que te veo te miento la madre, no puedo conversar contigo así como... y no estaré muy dispuesto.

– Usted lo que dice es que él construye destruyendo, es la forma.

– Esa es una de las formas en que construye: destruyendo. Además, don Ottón Solís es una persona mal intencionada, que hace las cosas solo para su bien, donde pueda sacarle provecho, y solo el chicharrón de él truena, como dicen los diputados; y digo que es un embarcador porque así nos embarcó con el proyecto de banca para el desarrollo, y yo se lo dije a él, y ahora están pasando toda una serie de cosas. Uno entra como muy pollito, como muy inocente, y él pone cara como de santo.

– Aparte de Banca para el desarrollo, ¿por qué cree usted que es un embarcador?

– Vea, porque él, diay, diría que él de alguna manera, propone proyectos que lo que hace es exponer, inducir al error. Este proyecto de probidad, él alega sobre la probidad de un diputado, y él es una persona que no es leal, que es irrespetuoso.

– Pero le pregunto más allá de Ottón Solís. En el 2010 la Sala Constitucional da un plazo para que la Asamblea reforme la Constitución y se establezca un régimen disciplinario, y no se ha hecho todavía. Independientemente si es Solís o no, tenían que hacer la reforma.

–  ¿Con quién, con quiénes? 

Pero más allá de Solís, se debe aprobar la reforma.
– Sí, pero es la forma en que se construye el proyecto. Es un proyecto que debe ser construido con consenso, conversando con todos los diputados, mínimo a los jefes de fracción, y poco a poco, ir conversando con los diputados qué le ponemos, qué le quitamos, cómo lo proponemos, pero no se ha construido así, y no se va a sacar.

– Usted considera que no se votará.

– No. Ojalá que en algún momento se construya.

– ¿Y por qué usted no agarra esa bandera y trata de construir como lo plantea?

– No es un tema de los que, digamos..., yo tengo otras cosas por las que estoy trabajando. Imagínese lo que es echarme... va uno, ya cansadito con la carreta con poquitas cosas, imagínese echándole más.

– Pero es un proyecto importante, en principio todos los funcionarios del Estado, como dijo usted, deberían estar regulados por el principio de probidad.

– ¿Y por qué no lo impulsan fracciones como Liberación Nacional?

– ¿Por qué no lo podría impulsar Renovación Costarricense?, no le insisto en que lo impulse, sino, le consulto por qué no podría impulsarlo.

– Es un proyecto necesario para el país. Creo que para todos los que aspiren seguir la tortuosa ruta de ser diputado.

– De haber un régimen sancionatorio, las acciones de diputados de esta y otras conformaciones del Congreso habrían sido al menos, revisadas. Le hago una lista breve. Fernando Sánchez, Maureen Ballestero, Federico Tinoco, Jorge Angulo, Oscar López, Carmen Quesada, Henry Mora, Jorge Rodríguez y bueno, usted, que en su momento, tuvo señalamientos de la Procuraduría de la Ética. No le digo que se hable de sanciones, sino de revisión de las acciones.

– Claro, es un proyecto que se debe revisar bien. Me imagino que usted vio la charla que dio un diputado de Chile, que señalaba pormenores, donde se suponía que el diputado debería grabar las conversaciones.

– Pero para eso está la ley y el reglamento con el que se implementaría la reforma constitucional, son detalles que se discuten en comisión.

– Sí, sí, bueno, las reformas constitucionales no son fáciles de pasar, pero no creo que un foro como este, esté todavía 'sazón' como para aprobar una ley de estas. Esa ley yo no la veo saliendo.

– Pero ustedes conforman el Congreso. ¿Quién más va a regular esta situación si no son los mismos diputados?

– Sí, bueno, pero por eso, es algo que tiene que irse construyendo con tiempo, y me parece que es algo que alguien debe irlo construyendo, ojalá desde el inicio de una legislatura, con los jefes de fracción, monitorearlo en Comisión, hacer foros... ¿Cuántos foros se han hecho sobre probidad? Uno. Y no fue Ottón Solís quien lo impulsó, fuimos los jefes de fracción.

– Entonces, ¿volvemos a ver para otro lado, y dejamos, como dijo el procurador de la Ética, que siga reinando la impunidad administrativa?

– Yo creo que en esta legislatura, no sale, podría ser en la otra, si alguien lo impulsa, lo promueve en foros, y este, va generando, no solo una conciencia, digamos en los mismos diputados, sino una conciencia de que no es una ley para poner en el paredón a todo el mundo, sino para proteger el interés público.

– ¿Usted va a hacer algo a favor o en contra de ese proyecto?

– Es un proyecto que tengo bajo la lupa.

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