Son parte del 32% de electores que, 99 días atrás, decían: ‘jamás votaré’

Por: Mercedes Agüero 1 febrero, 2014

A solo horas de las elecciones nacionales, las urnas tientan a cinco de los nueve abstencionistas que, 99 días atrás, estaban completamente divorciados de la política.

Imagen sin titulo - GN
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Ellos son parte de un grupo de electores a quienes La Nación siguió desde octubre cuando empezó la campaña electoral.

De los nueve entrevistados inicialmente, tres ya abandonaron el barco de los abstencionistas y sí irán a votar este domingo.

Mientras tanto, otros dos están titubeando, y dicen recibir una fuerte presión de amigos y familiares para que vayan a urnas.

Otros tres sí se mantienen firmes en no ir a votar; a otro más no fue posible ubicarlo.

Voto informado. Rosa Elena Alfaro, una recepcionista sancarleña, recibió la convocatoria a elecciones con la frialdad de un témpano de hielo.

Al empezar la campaña, aquel 2 de octubre, Alfaro formaba parte del 32% de ciudadanos que, en ese momento, se declaraban como abstencionistas.

Conforme pasó el tiempo, esta joven empezó a informarse. Vio debates. Leyó y escuchó noticias. Habló con amigos, familiares y tomó una decisión: sí irá a votar.

“Hace poco cambié de criterio. Me he puesto a pensar en que uno debe aprovechar la oportunidad y a partir del debate de canal 7 decidí por quién”, contó sin revelar el candidato elegido.

A ella se unirán Estrella Zúñiga, de Desamparados, quien cumplirá su deber ciudadano de ir a las urnas, aunque su voto será nulo pues no la convenció ningún candidato.

El alajuelense Geovanni Peñaranda confesó que el “discurso claro y directo” de Otto Guevara lo convenció. Así que no solo votará por él, sino que trabajará este domingo al servicio del candidato.

Al 16 de enero, fecha de la última encuesta de Unimer para La Nación , la cifra de abstencionistas había bajado a 21 de cada 100.

Que sí, que no. En Cartago, Mario Coto aún no tiene el panorama tan claro. Este administrador convertido en panadero había prometido que el 2 de febrero se quedaría atendiendo el negocio, como siempre.

Pero ahora tiene sus dudas y confiesa que se siente más inclinado a ir a las urnas que a abstenerse.

“En este momento, no puedo decir ‘voy a votar por fulano de tal’. Mucha gente me dice que vaya a votar, que no deje pasar ese derecho, pero, ¿por quién voto? Si a esos cinco (candidatos) los echo en un saco y achará el saco”, dijo.

En un conflicto similar está el alajuelense José Vega, quien confiesa enfrentar un “debate interno” sobre qué hará el domingo. “No quiero ir a votar, pero en la casa, mi familia quiere que vaya y me han insistido mucho”, comenta.

“Sé que uno tiene este derecho y debe aprovecharlo. Lo malo es que estoy muy decepcionado y ninguno me ha convencido”, manifestó.

Domingo de familia. En una condición más clara está el alajuelense José Montero. Para él no hubo debates, entrevistas o publicidad que lo convencieran de votar. “Me mantengo en mi posición. No voy a ir . El domingo me quedaré con mi familia. Los políticos son lo mismo de siempre: hablan, hablan y prometen, pero nada más”, sostuvo.

Balsamina Chinchilla, de San Isidro de El General, comparte ese mismo sentimiento: “No, no voy a votar”, contestó de inmediato.

¿Sus razones?: “No he visto nada en lo que yo pueda confiar y que vaya a ser productivo para el país; lo único que veo son pleitos entre los candidatos (...); ninguno va a mejorar la situación y, mucho menos, para las personas mayores que estamos desempleadas”.

En algún momento, Chinchilla pensó en apoyar a candidatos a diputados de partidos cristianos, y a Óscar López, pero al final ninguno la atrajo como para convencerla de salir a votar.

La fiebre política tampoco logró conquistar al vecino de Aserrí, Rafael Valverde, quien este domingo se mantendrá ocupado en un trabajo extra que tiene los fines de semana, pretexto perfecto para no asomarse a los centros de votación.

“Ningún candidato me logró convencer. Tampoco he querido ver nada, solo lo poco que escucho en radio”, afirma.