Casi 400 personas devengan sueldos superiores a los ¢2 millones mensuales

Por: Natasha Cambronero 16 julio, 2015
La Compañía Nacional de Fuerza y Luz presta el servicio de electricidad a unos 520.000 abonados en el área metropolitana. | MAYELA LÓPEZ/ARCHIVO
La Compañía Nacional de Fuerza y Luz presta el servicio de electricidad a unos 520.000 abonados en el área metropolitana. | MAYELA LÓPEZ/ARCHIVO

Seis de cada 10 funcionarios de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) reciben un salario superior al ¢1 millón.

De los casi 2.200 empleados de la distribuidora eléctrica metropolitana, 1.250 devengaron sueldos de seis dígitos en mayo pasado.

El salario promedio es de ¢1,3 millones en esta compañía, propiedad del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Un grupo de casi 400 personas gana más de ¢2 millones mensuales. Tal es el caso de uno de los 31 telefonistas de la CNFL que percibe ¢2,6 millones, casi nueve veces más del salario mínimo para esa ocupación.

Lo mismo sucede con un encuadernador que tiene un salario de ¢2,4 millones, mientras que un soldador recibe ¢1,2 millones y un peón de construcción, poco más de un ¢1 millón.

El salario mínimo de esos tres cargos en la empresa privada no supera los ¢320.000, según el Ministerio de Trabajo.

Los sueldos más altos los tienen funcionarios que ostentan jefaturas. La remuneración mayor es de ¢5,6 millones. Al menos seis de ellos ganan más que el máximo jerarca, el gerente general, Víctor Solís, cuyo salario ronda los ¢5 millones.

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En la Compañía solo 200 funcionarios (el 9%) ganan menos de ¢500.000 mensuales. Se trata de los 49 misceláneos que reciben ¢428.000, aunque en ese puesto hay una persona que gana más de ¢1,1 millones. En el sector privado ese personal no recibiría más de ¢300.000.

Así se desprende de la planilla que la CNFL reportó a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en mayo del 2015. Esos datos fueron facilitados a La Nación por el diputado libertario, Otto Guevara.

Razones. Jorge Pacheco, gerente general interino de Fuerza y Luz, afirmó que la diferencia en los salarios de la CNFL, con respecto a los del sector privado, se debe a los pluses que solo se pagan en el Estado, como las anualidades y la dedicación exclusiva.

El jerarca, además, achacó la situación a la fórmula que se utilizó durante años para calcular las anualidades en la CNFL. Explicó que, en lugar de definir ese beneficio adicional sobre el salario base, los pluses se estimaban con respecto al salario bruto, lo cual generaba un alza acelerada en los sueldos.

Pacheco agregó que la planilla reportada a la CCSS en mayo puede presentar algunas inconsistencias, pues a algunos empleados se les pagó menos porque estaban incapacitados o con permisos sin goce de salario.

A otros, dijo el gerente, se les reportó más porque se les compensaron días de vacaciones que no iban a utilizar. Tal es el caso de un coordinador de área, que recibió ¢4,3 millones por vacaciones acumuladas y ¢1,9 millones de salario escolar. Al final, obtuvo ¢10,9 millones en mayo.

No obstante, Pacheco reconoció que los salarios son altos y que representan un costo “importante” para la institución que cerró el 2014 con un déficit de ¢6.200 millones y requirió ayuda del ICE para enfrentar sus deudas. Los sueldos significan un 13% de las gastos de operación.

En la casa. Dentro del mismo Grupo ICE, hay diferencias salariales importantes. Mientras en la CNFL el salario promedio es de ¢1,3 millones, en Radiográfica Costarricense (Racsa), es de ¢883.000; es decir, un 33% menos.

En el caso de los telefonistas, el salario promedio en la Compañía es de ¢927.000 y el más alto de ¢2,6 millones. Y en Racsa, de unos ¢400.000. Además, los administradores ganan ¢1 millón más en una empresa que en otra (¢3,1 millones frente a ¢2,1 millones).