Por: Natasha Cambronero 13 abril, 2016

Paso Canoas, Ciudad Neily

Con el objetivo de que salieran del país, la Fuerza Pública tuvo que presionar a los poco más de 1.300 migrantes cubanos y africanos, que ingresaron este miércoles, de forma ilegal, a suelo costarricense por la frontera sur.

Si bien la mayoría de los extranjeros desalojó pacíficamente las inmediaciones del puesto fronterizo de Paso Canoas, en Ciudad Neily, tras las exigencias de la Policía, otros 120 aproximadamente se negaron, y esto obligó a los oficiales a acordonar la zona hasta obligarlos a regresar a Panamá.

Así lo confirmó el ministro de Seguridad Pública, Gustavo Mata, quien aseguró que en el operativo no se tuvo que utilizar la fuerza para que los foráneos abandonaran el territorio nacional.

Según el jerarca, fue hasta las 6:30 p. m. que se logró la salida de todos los migrantes, luego de que vulneraran el puesto migratorio en horas de la mañana.

Agregó que las medidas de seguridad extremas continuarán el tiempo que sea necesario, las 24 horas del día, los siete días de la semana, para lo cual se trasladó a la región a unos 300 policías, cuando normalmente allí, solo trabajan 50.

“La línea es clara, el mensaje es contundente. No vamos a permitir de que personas con estatus migratorio irregular estén en nuestro país, por lo tanto, la permanencia de la Policía va ser 24 horas y vamos a mantener la operatividad hasta que sea necesario”, declaró Mata, quien se encuentra liderando las gestiones en Paso Canoas.

Un equipo de La Nación corroboró, la noche de este miércoles, que en el puesto fronterizo ya no estaban los extranjeros. Sin embargo, algunos de ellos, especialmente africanos, todavía pernotan en los alrededores.

El Ministerio de Seguridad Pública calcula que de los apróximadamente 1.300 que cruzaron la frontera, 300 son extracontinentales.

Efectivos de la Fuerza Pública acordonaron el puesto fronterizo de Paso Canoas, limítrofe con Panamá para contener el ingreso ilegal de migrantes cubanos y africanos.
Efectivos de la Fuerza Pública acordonaron el puesto fronterizo de Paso Canoas, limítrofe con Panamá para contener el ingreso ilegal de migrantes cubanos y africanos.

Sin detenidos. Gustavo Mata dijo que ninguno de los migrantes fue detenido y que solo tienen reportes de un vehículo dañado.

“Cuando ingresan todos de forma conjunta a nuestro territorio, la presencia policial era de unos 50 policías, no teníamos el músculo suficiente para reaccionar. Ellos lo que hacen es tomar esta carretera, unas 1.000 y resto de personas; en eso, un sujeto intenta pasar sobre las personas y es cuando se da esta discusión, quiebran las ventanas del carro, agreden al conductor y cuando ya la policía va a accionar, ya todo el mundo se dispersa y no se logra localizar a ningún sujeto y por lo tanto, no se logra detener a nadie”, relató el jerarca.

Islán Reyes, un profesor de Educación Física, fue uno de los cubanos que cruzó la frontera tica de manera ilegal. Según dijo, realizaron la movilización como una forma de presión a los gobiernos del Istmo para que los ayuden a concluir su peregrinaje hasta Estados Unidos.

“Fuimos hasta la parte de Costa Rica manifestando el deseo de seguir hacia delante para que todos los gobiernos de Centroamérica vean que somos nosotros, porque muchos nos ven como migrantes, que somos exiliados, que vamos en busca de libertad”, expresó.

Un coterráneo suyo, Luis Miguel González, añadió que optaron por cruzar la frontera, luego de que no fructificara la reunión de vicecancilleres que el martes se realizó en el país.

Los cubanos intentan llegar a Estados Unidos para aprovechar la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano, la cual establece que cualquier ciudadano de esa isla que ponga un pie en suelo estadounidense, debe ser acogido y puede optar por la residencia un año después.