Lágrimas, flores, oraciones y suspiros fueron la tónica del día en camposantos

 3 noviembre, 2015
1, 2 y 5 k Hace apenas hace mes y medio falleció Wagner Hernández. Su madre Miriam Hernández y su hija Ashley Hernández, de 9 años, visitaron ayer el Cementerio Obrero en San José para ponerle flores y dejarle unas notas escritas a mano por ellas mismas. 3 y 4 k Así como la de Hernández, muchas de las tumbas en camposantos de todo el país fueron decoradas por familiares y amigos de los difuntos, quienes destinaron un rato del día para asistir, solos o acompañados, a recordar a sus seres queridos. Lágrimas, oraciones, risas y más de un suspiro fueron la tónica del día. Contrario a lo previsto, el sol predominó sobre las lluvias. | ALBERT MARÍN
1, 2 y 5 k Hace apenas hace mes y medio falleció Wagner Hernández. Su madre Miriam Hernández y su hija Ashley Hernández, de 9 años, visitaron ayer el Cementerio Obrero en San José para ponerle flores y dejarle unas notas escritas a mano por ellas mismas. 3 y 4 k Así como la de Hernández, muchas de las tumbas en camposantos de todo el país fueron decoradas por familiares y amigos de los difuntos, quienes destinaron un rato del día para asistir, solos o acompañados, a recordar a sus seres queridos. Lágrimas, oraciones, risas y más de un suspiro fueron la tónica del día. Contrario a lo previsto, el sol predominó sobre las lluvias. | ALBERT MARÍN

Sin altares de muertos como en México, pero con respeto, devoción y nostalgia, cientos de ticos visitaron este lunes los cementerios nacionales para recordar y honrar a sus seres queridos ya fallecidos.

Flores, lágrimas y muchos recuerdos fueron la tónica de este Día de los Fieles Difuntos.

“El Día de los Muertos es un festejo de familia en que se comparten memorias de los seres amados fallecidos”, explicó el folclorista mexicano David Peñaflor. “Es una festividad muy popular celebrada en los países de Latinoamérica, en especial México, donde incluso se erigen altares”, añadió.

Aquí. Miriam Hernández, de 66 años, llegó al Cementerio Obrero de San José a colocarle flores y notas de papel a la tumba de su hijo Wagner Hernández, acompañada por su nieta Ashley Hernández, de 9 años. Él falleció hace mes y medio. Era la primera vez que estas vecinas de San Sebastián experimentaron ese silencio profundo de una conversación que no tiene respuestas.

En el caso de Vanessa Méndez, ella visitó la tumba de su madre. “No hay día que no recuerde a mi madre santa. Siempre me dijo que le tuviera la tumba bonita y por eso la visito con frecuencia y se la pongo coqueta”, afirmó.