Expertos hallan más de 50.000 ofrendas de tipo ceremonial en túnel

 3 noviembre, 2014
El túnel que representaba el inframundo para los nativos de la zona, era adornado con ofrendas como caracoles de hasta 60 centímetros, cuentas de jade de Guatemala y pelotas de hule de las zonas tropicales. | AFP.
El túnel que representaba el inframundo para los nativos de la zona, era adornado con ofrendas como caracoles de hasta 60 centímetros, cuentas de jade de Guatemala y pelotas de hule de las zonas tropicales. | AFP.

México AFP El camino al inframundo de los antiguos habitantes de la zona arqueológica de Teotihuacán (México) –un túnel de 103 metros– ha comenzado a revelar sus secretos con el hallazgo de más de 50.000 ofrendas, informaron hoy expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Los hallazgos son extraordinarios y nos permitirán revisar nuestras ideas sobre Teotihuacán”, dijo el arqueólogo mexicano Sergio Gómez, al dar a conocer en una rueda de prensa los avances en la excavación del túnel que permaneció oculto por casi 1.800 años.

El conducto se encuentra bajo el templo de Quetzalcóatl o de la Serpiente Emplumada en uno de los extremos de Teotihuacán, a unos 18 metros de profundidad, precisó el jefe del proyecto denominado: Tlalocán, camino bajo la tierra .

Teotihuacán es una ciudad prehispánica (150 a. C.-650 d. C.), ubicada a unos 50 kilómetros al noreste de la capital mexicana, que llegó a ser una de las más grandes en el mundo antiguo con una extensión de unos 20 kilómetros cuadrados y más de 100.000 habitantes.

En 2003 fue descubierta la existencia del túnel, pero pasaron nueve años para que los expertos llegaran hasta el final, luego de extraer manualmente unas 950 toneladas de tierra y piedras que los teotihuacanos utilizaron para sellar el camino que representaba el inframundo para esta cultura.

El túnel comienza a 15 metros de profundidad, pero desciende hasta los 18 metros al final, donde hay tres cámaras subterráneas en las cuales han sido halladas numerosas ofrendas de tipo ceremonial.

En total, más de 50.000 piezas de todo tipo, entre piedras de jade, conchas y caracoles marinos, cerámica, esculturas y diversas figuras, semillas de diversas plantas, pelotas de hule, restos óseos de aves y felinos, así como objetos de madera en perfecto estado.

Gómez indicó que los estudios de fechamiento con carbono 14 han determinado que este pasaje subterráneo funcionó entre principios de nuestra era hasta el años 250 d. C., antes de que se construyera la ciudadela de Teotihuacán.

En el túnel se colocaban las ofrendas importadas desde las costas del golfo de México y del Caribe, como son los “grandes caracoles de hasta 60 centímetros, cuentas de jade de Guatemala, pelotas de hule de las zonas tropicales, así como cerámica de diversas zonas del actual territorio mexicano”, apuntó.

También se encontraron unas 15.000 semillas de tuna, jitomate (tomate), maíz y restos de flores de calabaza, “que muestran la variedad de la flora que consumían los pueblos prehispánicos de principios de nuestra era” , dijo Gómez.

En las excavaciones se utilizó tecnología de punta: georradares, escáner láser y dos robots, el Tlaloque I y Tláloc II, los cuales fueron construidos por Hugo Guerra, un estudiante de Mecatrónica del Instituto Politécnico Nacional.

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