Fue construido en 1956 y sufrió diversos daños debido a la humedad

Por: Andrea Solano B. 19 febrero, 2016

Sesenta años después de su construcción, el órgano tubular de la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, dejará escuchar su potente voz de nuevo y se lucirá con un par de conciertos gratuitos. Este sábado será el primero.

Luego de un proceso de restauración, el instrumento, construido en 1956 por la fábrica alemana Walcker, recuperó la totalidad de su sonido original.

Desde hace seis décadas, el órgano Opus 3589 ha acompañado las ceremonias religiosas en el templo de la Negrita, pero los años y la humedad habían desgastado su sonido.

Gerhard Walcker-Mayer, quien pertenece a la sétima generación de la familia fundadora de la fábrica, viajó desde Alemania hasta Costa Rica para restaurar el órgano que construyó su padre.

El Opus 3589 está compuesto por 2.200 tubos hechos de una aleación de plomo y estaño, cuenta con 31 registros (sonidos correspondientes a un instrumento ) y tres manuales (teclados). Esas características lo convierten en una especie de orquesta, pues es capaz de reproducir sonidos de varios instrumentos como flautas, oboe, trompetas, viola, violines, campanas y hasta la voz humana.

El instrumento está compuesto por cerca de 2.000 tubos y permite interpretar música de los periodos Barroco y Romántico.
El instrumento está compuesto por cerca de 2.000 tubos y permite interpretar música de los periodos Barroco y Romántico.

Como nuevo. Cuando Walcker inspeccionó el órgano en mayo del 2015, detectó serios daños causados por su constante exposición a la humedad. Entonces, el órgano solo lograba emitir el 20% de su sonido original. La restauración se realizó entre mayo y diciembre del 2015.

“El principal problema era el deterioro del sistema de membranas, unas piezas de cuero que son fundamentales para producir el sonido. Las membranas dañadas fueron reemplazadas por otras traídas directamente desde Alemania”, explicó el constructor y restaurador de órganos. También fue necesario limpiar, sellar y reparar varios tubos afectados por la corrosión. Asimismo, la humedad provocó daños en el sistema eléctrico que usa el órgano para accionar el teclado y sus registros. Este problema ya fue solucionado. Además, se realizaron algunas reparaciones en el cielorraso y en las paredes del templo para evitar las filtraciones de agua.

El rector párroco de la basílica, Francisco Arias, informó de que el costo de la restauración asciende a unos ¢40 millones, los cuales fueron gestionados mediante la Fundación Nuestra Señora de los Ángeles.

Excepcional. De acuerdo con Walcker, este órgano es único en el país. Hay otros importantes como el de la catedral metropolitana, pero su sistema de funcionamiento es mecánico, más complicado. Además, el de la basílica permite ejecutar composiciones de diversos periodos de la historia de la música como el Barroco (siglo XVII y XVIII ) y el Romántico tardío (siglo XIX).

Para que el público costarricense pueda escuchar el órgano, el músico alemán Johannes Quack ofrecerá dos conciertos de música sacra con el instrumento recién restaurado.

Los recitales, ambos gratuitos, serán el sábado 20 y el martes 23 de febrero a las 7 p. m.

El repertorio incluye a compositores alemanes como Johann Gottfried Walther (1684-1748), Johann Sebastian Bach (1685-1750), Josef Rheinberger (1839-1901), Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847) y franceses como Louis Vierne (1870-1937) y Jean Langlais (1907-1991). Colaboró Fernando Gutiérrez