Por: Andrea Solano B. 8 julio, 2014

Cerca de 3,5 millones de especímenes de plantas, hongos e insectos serán trasladados definitivamente del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) al Museo Nacional pues la reducción de donaciones de la cooperación internacional dejó sin fondos a esa entidad para sostenerlos.

Ese traspaso tiene sustento legal en el artículo 1.° de la Ley N.º 1542, según el cual el Museo Nacional “es el centro encargado de recoger, estudiar y conservar debidamente ejemplares representativos de la flora y fauna del país y de los minerales de su suelo, así como de sus reliquias históricas y arqueológicas”.

La directora del Museo Nacional, Rocío Fernández, confirmó que el traspaso quedará en firme una vez que sea aprobado en un acuerdo de la Junta Directiva de esa institución.

Además de un edificio con las condiciones para conservar las colecciones, es necesario el recurso humano para la investigación. | ARCHIVO
Además de un edificio con las condiciones para conservar las colecciones, es necesario el recurso humano para la investigación. | ARCHIVO

Fernández reconoció que esta será “una tarea monumental” pues el Museo Nacional debe asumir 3,5 millones de ejemplares y no cuenta con las condiciones necesarias para resguardo de una colección tan grande. A esa cantidad se le deben agregar otros 300.000 registros de historia nacional del Museo. En estos momentos, ni siquiera existe un edificio con las condiciones de climatización idóneas para preservar los especímenes y tampoco hay suficiente personal técnico ni científico para custodiar y realizar investigaciones. “Será necesaria una inversión en infraestructura propia del Museo que necesita el aval del Ministerio de Cultura, del Poder Ejecutivo y del Congreso. Tenemos un patrimonio natural muy valioso que debemos preservar. Este país maneja un discurso verde, así es que hay que ser coherentes”, dijo Fernández. Mientras tanto, las colecciones están en un edificio que el INBio le había vendido hace dos años al Servicio Fitosanitario del Estado, una dependencia del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

“Una gran parte de las colecciones siempre estuvo ahí; sin embargo, fue necesario trasladar las colecciones en su totalidad y podríamos decir que están un poco hacinadas”, declaró el director del INBio, Rándall García.

Ahora está pendiente un convenio entre el Museo Nacional y el MAG para albergar las colecciones del INBio de manera temporal, mientras se concreta el traslado. “El personal técnico del INBio estará a cargo del mantenimiento hasta que se defina la nueva situación”, agregó García.

Según explicó la jefa del Departamento de Historia Natural del Museo Nacional, Cecilia Pineda, antes de recibir la colección se debe realizar una auditoría para determinar el estado en que se encuentra. “Debido a que es imposible auditar los 3,5 millones de ejemplares, será necesario hacer un muestreo”, dijo Pineda.