Muestra destaca tesoros culturales de sitios arqueológicos ubicados en Osa

Por: Andrea Solano B. 12 enero, 2015

En junio del 2014 y por primera vez en su historia, Costa Rica logró incorporar varios sitios arqueológicos a la lista de patrimonio mundial de la Unesco.

Los denominados Asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra del Diquís son los cuatro lugares que hoy ostentan esta declaratoria.

Todos ellos están ubicados en Osa de Puntarenas; sin embargo, son poco o nada conocidos para la mayoría de costarricenses.

Por eso, el Museo Nacional abrió la exposición Diquís: patrimonio de la humanidad , que lleva al público en un recorrido por Finca 6, Batambal, Grijalba y El Silencio, y así comprender por qué merecieron ese honor.

“Además de presentar las características de cada sitio, la exposición plantea una serie de temas complementarios para ayudar a comprender cómo era la estructura política, social y cultural de las sociedades precolombinas del delta del Diquís, que alcanzaron su mayor desarrollo entre los años 800 y 1.550 d. C.”, explicó el arqueólogo y educador del Museo Nacional, Minor Castro.

El delta del Diquís es una planicie formada por los sedimentos de los ríos Térraba y Sierpe.

“Las poblaciones que se asentaron en ese territorio vivían en estrecha relación con la naturaleza, aprovechaban los recursos que obtenían del bosque, el mar y los ríos. La fauna también era fundamental para ellos, para su subsistencia y para su mundo espiritual”, agregó Castro.

La exposición Diquís: patrimonio de la humanidad , en el Museo Nacional, acerca al público a los cuatro sitios arqueológicos con esferas precolombinas que ingresaron a la lista de patrimonio mundial de la Unesco en junio pasado. También se exhiben objetos en cerámica, piedra y oro, las cuales ayudan a comprender cómo eran esas sociedades. | EYLEEN VARGAS
La exposición Diquís: patrimonio de la humanidad , en el Museo Nacional, acerca al público a los cuatro sitios arqueológicos con esferas precolombinas que ingresaron a la lista de patrimonio mundial de la Unesco en junio pasado. También se exhiben objetos en cerámica, piedra y oro, las cuales ayudan a comprender cómo eran esas sociedades. | EYLEEN VARGAS

El elemento que estos cuatro lugares tienen en común son las esferas de piedra, unas enigmáticas esculturas circulares, las cuales, según los expertos, eran símbolo de rango, poder e identidad.

La esfera más grande hasta ahora registrada mide 2,57 metros de diámetro, pesa 24 toneladas y está ubicada en El Silencio. Por su parte, Finca 6 resguarda los dos únicos alineamientos de esferas que se conservan tras años de saqueos y explotación agrícola en esa zona.

Finca 6 es el único de los cuatro sitios en la lista de Unesco que tiene un museo y ofrece servicios de atención a visitantes.

Además de esferas, estos asentamientos conservan estructuras arquitectónicas, como calzadas, montículos y tumbas.

En el sitio Grijalba destacan dos montículos circulares fabricados con piedra caliza –de 20 metros de diámetro y 1,5 metros de altura cada uno– sobre los que se construyeron viviendas, posiblemente para algún personaje de alto rango. Ahí también se halló una esfera semienterrada, localizada a unos 100 metros de donde está el complejo arquitectónico.

En Batambal, los arqueólogos creen que funcionó un centro ceremonial. Destaca por sus estructuras de cantos rodado (piedra de río), esferas y esculturas.

Con esta muestra, el Museo también exhibe varios objetos de piedra, cerámica y oro pertenecientes a su colección.

“Las esferas, así como las piezas en oro, piedra y cerámica, dan testimonio de que las sociedades que las fabricaron tenían un alto grado de especialización artesanal y de organización social”, destacó Castro.

La exposición se puede visitar de martes a sábado, de 8:30 a. m. a 4:30 p. m. y los domingos de 9 a. m. a las 4:30 p. m.