Daguerrotipos que dejan ver los rostros de algunos de ellos, reproducciones de la ropa que usaban y armas originales son parte de la muestra

Por: Silvia Artavia 3 mayo
Grupo de cinco filibusteros sin identificar acompañados de un perro sabueso. Imagen tomado entre 1855 y 1859.
Grupo de cinco filibusteros sin identificar acompañados de un perro sabueso. Imagen tomado entre 1855 y 1859.

¿Cómo eran esos hombres quienes, comandados por el estadounidense William Walker, querían apoderarse de Costa Rica y del resto del istmo entre 1856 y 1857? ¿Cómo lucían sus rostros? ¿A qué se dedicaban estos mercenarios?

La exposición 160° aniversario de la victoria centroamericana contra los filibusteros contesta estas y otras interrogantes sobre la campaña que forjó las bases de la identidad costarricense.

La muestra se inauguró este martes 2 de mayo en el Museo Juan Santamaría, en Alajuela, exactamente, en la sala José María Cañas Escamilla, situada en el segundo piso del inmueble.

Permanecerá abierta hasta el domingo 25 de junio en el horario del museo, de martes a domingo, de 9 a. m. a 5:30 p. m., con entrada gratuita.

La inauguración conmemora, además, los 160 años de que el presidente de entonces, Juan Rafael Mora, decretara el feriado el 1.° de mayo, como una forma de rendir homenaje a los soldados costarricenses que dejaron su vida en la campaña militar.

Piezas con memoria histórica

Además de revivir heroicos pasajes de las batallas de Santa Rosa (20 de marzo) y de Rivas (11 de abril), la exhibición deja ver al público, por primera vez, 20 imágenes de algunos de los filibusteros mediante el uso de daguerrotipos. Esta era una de las primeras tecnologías fotográficas.

Asimismo, muestra réplicas de las prendas de vestir usadas por estos hombres, así como armamento original empleado en esa época.

A las atracciones visuales se suman obras de arte, documentos de gran valor histórico, mapas y demás recursos didácticos.

Uno de esos documentos que afianza las bases de la vida costarricense y que comparte algunas de sus partes en la exposición, es el Álbum de Figueroa, uno de los tesoros más preciados del Archivo Nacional.

Se trata de una recopilación de recortes hecha por José María Figueroa Oreamuno, que describe a la Costa Rica del siglo XIX. Es una obra compuesta por textos manuscritos e impresos, dibujos, mapas, árboles genealógicos, fotografías, cuadros estadísticos de la población de entonces y caricaturas.

Huella filibustera

Aunque el eje central de la muestra son los hombres que fueron derrotados por las tropas costarricenses hace 160 años, la exposición no se queda ahí. También profundiza en la historia del filibusterismo en Hispanoamérica.

Por eso motivo, cuenta aspectos sobre la campaña militar librada por todo Centroamérica frente al ejército de William Walker, quien, finalmente, se rindió el 1.° de mayo de 1857, al verse cercado por las fuerzas armadas de Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala.

Pero no solo abarca los hechos ocurridos durante la Campaña Nacional, sino que hace un repaso por todos esos personajes que han querido violentar el istmo durante la historia. Entre ellos, los piratas que arribaron a las costas del Caribe español durante los siglos XVII y XVIII.

Tres aposentos completos

La exhibición se divide en tres partes, de manera que el público conserve el hilo conductor del tema.

La primera parte, titulada Orígenes del filibusterismo, repasa los antecedentes de estos invasores en Hispanoamérica. Ahí se explica el significado de la palabra filibustero, así como la diferencia entre conceptos como pirata, corsario, bucanero y filibustero.

Además, hace referencia a célebres piratas del período colonial y a sus incursiones en nuestro país, especialmente, en Matina, Nicoya y Esparza.

Dibujo del asalto y destrucción de la ciudad de Esparza por parte de piratas ingleses, en 1687. Foto del Álbum de Figueroa, propiedad del Archivo Nacional.
Dibujo del asalto y destrucción de la ciudad de Esparza por parte de piratas ingleses, en 1687. Foto del Álbum de Figueroa, propiedad del Archivo Nacional.

La segunda etapa, llamada ¿Quiénes eran los filibusteros?, cuenta en detalle quiénes fueron esos hombres que, desde 1855, arribaron a Nicaragua con Walker.

Uno de los datos que llama la atención es que, en su mayoría, se trataba de norteamericanos, inmigrantes, desempleados, veteranos de guerra y delincuentes.

Ahí mismo se encontrarán las reproducciones ampliadas de los 20 daguerrotipos, además de las reproducciones de las prendas de vestir y el armamento. Estos dos últimos fueron donados al museo por el actor e investigador estadounidense Paul Bolcik, en el 2004.

En esta sala se expondrá una de las piezas más apreciadas de la colección. Se trata de una bandera cubana recuperada por el general guatemalteco José V. Zavala, el 12 de octubre de 1856, en el cuartel de William Walker, en la ciudad de Granada, Nicaragua.

La histórica pieza fue llevada a Nicaragua en marzo de 1856, cuando Domingo de Goicouría y 32 cubanos se unieron a Walker, quien les prometió que una vez pacificada Nicaragua, les ayudaría a liberar a Cuba del colonialismo español. Sin embargo, al saberse engañados, los isleños rompieron con el filibustero meses después.

Para formar parte de la exposición, la bandera fue reparada por la cubana María Esther Rodríguez, quien es restauradora textil.

Mapa de Nicaragua de 1856 encomendado a cartógrafos estadounidenses por William Walker. Según el Museo Juan Santamaría, este documento prueba la meta de los filibusteros de unificar Costa Rica con Nicaragua, al incluir los territorios del departamento tico de Guanacaste (antes Moracia), en la geografía nicaragüense.
Mapa de Nicaragua de 1856 encomendado a cartógrafos estadounidenses por William Walker. Según el Museo Juan Santamaría, este documento prueba la meta de los filibusteros de unificar Costa Rica con Nicaragua, al incluir los territorios del departamento tico de Guanacaste (antes Moracia), en la geografía nicaragüense.

La última parte cuenta cómo fue el proceso de integración de las fuerzas armadas centroamericanas producto de las luchas entre 1856 y 1857.

El punto final lo pone la transcripción completa del Decreto No. XVIII del 26 de octubre de 1857, el que declara el 1.° de mayo como feriado, en honor a los soldados ticos de la campaña nacional.

Si desea más información, comuníquese al teléfono: 2441-4775, del Museo Histórico Juan Santamaría.