Precursores de esta expresión dancística y bailarines de 'la nueva era' se reunirán este sábado 19 de agosto

Por: Silvia Artavia 17 agosto
Carlos Moreira, El Gringo, junto a cuatro bailarinas, en la presentación inaugural del espectáculo La cuna del swing, de Ligia Torijano, durante el Festival Nacional de las Artes 2016.
Carlos Moreira, El Gringo, junto a cuatro bailarinas, en la presentación inaugural del espectáculo La cuna del swing, de Ligia Torijano, durante el Festival Nacional de las Artes 2016.

El swing criollo, esa expresión dancística nacida en Costa Rica y dueña del título de patrimonio cultural inmaterial del país desde el 2012, no solo se baila; también se vive y se cuenta.

Por eso, cinco de sus precursores se reunirán este sábado 19 de agosto en el salón Recuerdos de Kilates, en San Juan de Tibás, en una tertulia en la que compartirán sus experiencias y a la que usted está invitado.

La cita es de 5 p. m. a 7 p. m. y la entrada es gratuita. El lugar está situado justo en el cruce con Los Colegios de Moravia.

Además de conversar entre ellos y compartir sus historias con los asistentes, los máximos exponentes de esta popular danza responderán a una serie de preguntas que les plantearán 11 bailarines de "la nueva era" del swing criollo.

Jorge Pelusa Miranda, creador de los primeros pasos de este ritmo patrimonial, así como Édgar Moraga Miranda, Cecilia La Banana Venegas, Wálter Norteado Alvarado y Gilberth La Vieja Umaña serán los protagonistas de la tertulia.

¿Cómo dieron vida a esta forma de baile? ¿Hasta dónde llega su aporte cultural para haberse convertido en patrimonio? ¿Cuáles recuerdos de vida se gestaron en los salones de baile? Esas y más respuestas serán parte de la velada.

Luego de la tertulia, a partir de las 8 p. m., se abrirá la pista del salón Recuerdos de Kilates, para quienes deseen pasar de la teoría a la práctica en las artes de esta típica danza.

Édgar 'Moraga' Miranda, uno de los precursores de este tipo de baile en Costa Rica, será parte de la actividad.
Édgar 'Moraga' Miranda, uno de los precursores de este tipo de baile en Costa Rica, será parte de la actividad.
Legado bailable

La actividad es organizada por la Dirección de Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud y la Asociación Cultural del Swing y el Bolero Costarricenses.

Este evento forma parte de la beca taller Historias de vida de los bailarines de swing costarricense de 1965 a 1975: articulación de la memoria histórica, una iniciativa que busca resaltar el aporte de este ritmo a la idiosincrasia nacional.

Érick Madrigal, coordinador de la beca taller, dijo que el encuentro tiene como objetivo educar a la población con respecto al valor que tiene este tipo de danza para la colectividad.

"Por ejemplo, el hecho de que el swing criollo haya nacido en las clases populares debe recordarnos que no todo es consumismo, que hay manifestaciones que promueven la humildad, el respeto y demás valores de los que nos habla este baile", explicó.

Asimismo, enfatizó que el proyecto general busca ponerles rostro a los pioneros de este género.

El grupo Comunidad swing, a tiempo de seis bailará el sábado como un homenaje para los pioneros de este baile criollo quienes participarán en la tertulia.
El grupo Comunidad swing, a tiempo de seis bailará el sábado como un homenaje para los pioneros de este baile criollo quienes participarán en la tertulia.
Dos generaciones se juntan

Los 11 jóvenes exponentes de las nuevas generaciones del swing criollo, quienes participarán en la tertulia, son beneficiarios de la beca taller.

Algunos son bailarines de salón, otros provienen de academias donde se enseña   swing   y bolero y el resto forma parte de grupos coreográficos.

La finalidad del Ministerio de Cultura con la participación de estos muchachos en el proyecto es que sirvan de agentes multiplicadores de conocimiento dentro de las agrupaciones que integran.

Luis Gómez es uno de los bailarines de 'la nueva era' del swing criollo.
Luis Gómez es uno de los bailarines de 'la nueva era' del swing criollo.
Movimientos autóctonos

Durante los años 60, en medio del boom poblacional de barrios como Paso Ancho, Sagrada Familia y San Juan de Dios de Desamparados, un grupo de muchachos con edades entre los 15 y los 21 años encontraron en los salones de baile una salida a distintos flagelos sociales que los aquejaban.

Muchos de ellos habían migrado con sus familias de las áreas rurales hacia San José, con la esperanza de mejorar su calidad de vida.

Al ritmo de la cumbia tradicional y de los giros propios del swing estadounidense de los años 50, los ticos estamparon su sello local en el swing criollo.

Uno de los principales rasgos en ese sentido fue el baile en tríos y hasta en quintetos.

Fue así como esta expresión artística de rápidos movimientos, saltos, juego de luces de colores en pista de baile y vistoso vestuario fue adoptada por diversas generaciones hasta convertirse en patrimonio.

Su arraigo ha sido tal, que cuenta con exponentes de la vieja guardia, quienes plasmaron su estilo personal en el paso base, original y único para bailar swing.

Por su parte, la nueva camada de bailarines echa mano de la improvisación e incursiona con alzadas y giros, explicaron las antropólogas Paola Salazar y Claudia López en una investigación para optar por la licenciatura en Antropología.