Excavaciones se hacen desde el año 2008 en 34 sitios arqueológicos

Por: Andrea Solano B. 21 junio, 2015

Siquirres, Limón El Proyecto Hidroeléctrico Reventazón (PHR) que desarrolla el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en este cantón, es una obra de ingeniería a gran escala y promete llevar energía limpia a unos 525.000 hogares ticos .

Dicho megaproyecto apunta hacia al futuro, pero también ha permitido recuperar buena parte de nuestro pasado precolombino. Desde el 2008, un equipo de especialistas desarrolla una serie de investigaciones arqueológicas que han destapado cerca de 12.000 años de historia cultural de Costa Rica. Tal labor forma parte del programa de gestión socioambiental del proyecto.

Pasado bajo tierra. El programa comprende seis etapas de excavaciones e investigaciones en un área de 1.018 hectáreas. Hasta la fecha se han estudiado 34 sitios arqueológicos y actualmente están empezando las excavaciones de la sexta etapa en un sitio denominado Pascua.

Los arqueólogos han encontrado estructuras arquitectónicas y varios objetos en piedra y cerámica que revelan cómo era la vida de nuestros tatarabuelos precolombinos: sus casas, sus actividades para subsistir y hasta sus ritos funerarios. El coordinador de Arqueología del PHR, Luis Hurtado de Mendoza, destacó dos hallazgos principales: la ocupación desde fechas muy tempranas y la variedad de usos que tuvieron esos sitios.

“En esta área existió gente viviendo y trabajando desde hace 12.200 años que es lo que llamamos el periodo Paleoindio. Pero después de eso hay una secuencia cultural que comprueba que hubo cambios en el modo de vida de estas personas a lo largo de los milenios”, explicó el arqueólogo.

Según Hurtado de Mendoza se han podido encontrar restos de estructuras y piezas de cuatro periodos desde 10200 a. C. hasta 1550 d. C.

Esos periodos son: Paleoindio (12.000 a.C -8.000 a.c), Formativo (2.000 a.C-200 a.C.),Cacical I (200 a.C-800 d.C.) y Cacical II (800-1.500 d.C.).

La sexta etapa de las investigaciones arqueológicas en el Proyecto Hidroeléctrico Reventazón del ICE, en Siquirres de Limón se realiza en el sitio denominado Pascua. Se han hallado objetos de cerámica, piedra así como estructuras de posibles viviendas o cementerios. Todos los objetos recuperados se llevan a un laboratorio, se clasifican, se analizan y luego son enviados al Museo Nacional. | MAYELA LÓPEZ
La sexta etapa de las investigaciones arqueológicas en el Proyecto Hidroeléctrico Reventazón del ICE, en Siquirres de Limón se realiza en el sitio denominado Pascua. Se han hallado objetos de cerámica, piedra así como estructuras de posibles viviendas o cementerios. Todos los objetos recuperados se llevan a un laboratorio, se clasifican, se analizan y luego son enviados al Museo Nacional. | MAYELA LÓPEZ

El experto detalló que se pudieron definir varias funciones: doméstica, habitacional, funerario e incluso talleres de fabricación de herramientas de piedra. La fecha de la ocupación más antigua se conoce con exactitud, pues en una excavación anterior, dirigida por la arqueóloga Marta Chávez, se halló una muestra de carbón asociada a algunos artefactos en piedra que eran herramientas primitivas. Dicha muestra se envió al laboratorio Beta Analytic , en Miami, para someterla a la prueba del carbono 14 y los resultados confirmaron que su “edad” era de 10.200 años a. C.

En el sitio Pascua, la arqueóloga Rosy Alvarado y su equipo comienzan a desempolvar la que pudo haber sido una vivienda precolombina y uncementerio en un área de excavación de 5,7 hectáreas. Uno de los hallazgos fue un basamento hecho de cantos rodados, es decir piedras de río. “La utilización de cantos indica un trabajo más elaborado porque estas rocas no se consiguen aquí cerca sino que había que traerlas del río e irlas colocando según las diferentes necesidades”, detalló Alvarado.

La alineación de las piedras o la forma en que fueron colocadas y los objetos hallados les dan pistas a los arqueólogos sobre lo que hubo ahí. “Creemos que tuvo uso habitacional por cuanto hay muchos restos de carbón, así como herramientas de piedra pequeñas como navajas, machacadores, raspadores y buriles utilizados para procesar carnes: destazar, seleccionar, limpiar huesos”. También se encontraron ollas grandes con bordes gruesos que sugieren un uso doméstico.

En otros sectores, explicó la arqueóloga, el ordenamiento de las piedras en forma circular sugiere un uso funerario: eran fosas. “Apareció una olla bastante grande que, por sus características, suponemos que formó parte de un ritual llamado ‘olla matada’. Ellos la lanzaban, se quebraba y los fragmentos quedaban esparcidos”, agregó.

Todos los objetos recuperados se llevan a un laboratorio, se clasifican, se analizan y luego son enviados al Museo Nacional, institución que por ley debe custodiar el patrimonio arqueológico costarricense.

Con respecto a las estructuras, los arqueólogos hacen mediciones, toman fotografías y elaboran un registro detallado de cada una; sin embargo, no son removidas de su lugar original.

El sitio arqueológico Pascua se ubica en los terrenos en donde se construirá el embalse del proyecto hidroeléctrico.

Según confirmó el ingeniero Allan Retana, coordinador de Gestión Ambiental, se han invertido $4 millones en este proyecto de investigación arqueológica.