El Centro de Patrimonio invertirá ¢157 millones en su restauración

Por: Andrea Solano B. 9 noviembre, 2014

Algunos lugareños y extrabajadores de la antigua hacienda cafetalera Miramonte, en Heredia, cuentan que el fantasma de una mujer apodada “La Macha” ronda por allí como si estuviese cuidando su propiedad.

Para Ricardo Gurdián Marchena, esos cuentos sobre el supuesto fantasma de su bisabuela Lucila Duval de Morales son solo anécdotas graciosas que no se comparan con sus recuerdos de la hacienda Miramonte.

Esa extensa finca estaba conformada por hectáreas de cafetales, pero además por varios edificios asociados al cultivo del “grano de oro”.

Uno de ellos es la gran casa de madera de tres plantas en la que Gurdián coleccionó travesuras de niño y agradables recuerdos de adulto.

El paso del tiempo, los azotes del clima tropical y la acción del comején han ido desdibujando el señorío de aquella casa de influencia victoriana construida a finales de la década de 1940.

Un proyecto de restauración financiado por el Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura busca recuperar la riqueza arquitectónica e histórica de la casa.

“Cierro los ojos y se me hace un nudo en la garganta al recordar esta casa como un santuario. Era un lugar acogedor, un espacio que nos daba protección a mí y a mi familia: era nuestro hogar”, rememoró Gurdián, de 66 años.

El diseño arquitectónico sobrio pero elegante recuerda a las casas campestres de Europa central de principios del siglo XX.

Gurdián vivió en esa casa durante los primeros siete años de su vida, y cada aposento le regaló una estela de experiencias.

Esta casa de tres niveles es uno de los edificios del antiguo complejo cafetalero Hacienda Miramonte, en Heredia. | MARIO ROJAS.
Esta casa de tres niveles es uno de los edificios del antiguo complejo cafetalero Hacienda Miramonte, en Heredia. | MARIO ROJAS.

“En el ático había unos muebles muy cómodos. Cuando yo era muy chiquillo, me daban el biberón y yo lo agarraba y salía en carrera para ir a tomármelo allí. Recuerdo también que esos cuartos crujían por todo lado porque eran de madera. Allí encerrábamos mis hermanos y mis primos a contar historias de sustos”.

En el año 1955, la familia se mudó a San José, pero, durante su juventud Gurdián siguió visitando la casa en sus vacaciones.

En 1972, Gurdián se casó y se instaló en esa residencia. Allí transcurrió su vida en compañía de su esposa y sus tres hijas.

Pero la imagen actual de la casa es muy distinta de la que quedó grabada en su la memoria. El material por excelencia de la casa, la madera, es paradójicamente su peor amenaza.

“La residencia está bastante deteriorada, sobre todo por la humedad, que ha dañado la estructura de las cubiertas, los aleros, las paredes y la marquetería de las ventanas; también ha sufrido por la presencia de comején”, detalló la arquitecta del Centro de Patrimonio, Verónica Solórzano.

Para restaurar este edificio –que fue declarado patrimonio histórico arquitectónico de Costa Rica en el 2004–, el Centro invertirá ¢ 157 millones. Las obras de restauración estarán a cargo de la empresa Constructora IEF, S. A.

“Es necesario remover todos los elementos que fueron agregados en años posteriores pues no solo interfieren con el diseño original, sino que comprometen la estabilidad estructural del edificio”, explicó la arquitecta Ileana Hernández, de IEF.

Ambas expertas destacaron los elementos originales que aún se conservan: ventanas de guillotina, puertas decorativas de madera sólida, llavines originales con agarradera de cristal, cornisas, e incluso paredes de madera con forro de gangoche, papel periódico y un acabado de papel tapiz. Las maderas en cubiertas, paredes, pisos, puertas, vigas y marquetería recibirán especial atención pues son los “órganos” más enfermos de este paciente.

“Será necesario sustituir algunas piezas pues están muy dañadas, pero hay otras que pueden recuperarse por medio de injertos”, dijo Hernández.

Actualmente, el complejo de edificios es propiedad de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y se ubica al costado este del Hospital San Vicente de Paúl, en Heredia. El edificio restaurado albergará el departamento de informática de ese hospital.