El proyecto podría costar unos ¢1.600 millones

 7 noviembre, 2016

Limón

Con su fachada original, pero con un interior moderno, más seguro y funcional, así será el nuevo Black Star Line cuando recobre su vida y vuelva a ser punto neural del pueblo limonense.

El hecho de que el anteproyecto de reconstrucción de este emblemático edificio, también conocido como Liberty Hall, esté terminado y, que ahora se trabaje intensamente en la elaboración de al menos unos 70 planos constructivos, son dos buenas señales para afirmar que la iniciativa que busca recuperar esta joya del patrimonio histórico nacional avanza a paso firme.

"La confección de estos planos, con sus especificaciones técnicas, podrían estar para finales de enero o inicios de febrero", adelantó el arquitecto Theodoro Symes, director del proyecto de reconstrucción.

El inmueble fue consumido por un voraz incendio la madrugada del 29 abril y, al parecer, provocado por un corto circuito.

La organización, además de atender una serie de aspectos técnicos imprescindibles para iniciar la reconstrucción, también -de manera simultánea- despliega toda una propuesta con el objetivo de no solo disponer del financiamiento necesario, sino para determinar la manera más eficiente y confiable de administrar esos fondos.

"Inicialmente el proyecto podría costar los ¢1.600 millones.. Esto, es en términos globales porque el monto exacto no se conocerá sino hasta después de recibir los planos constructivos", precisó Symes.

Imagen conocida

"El concepto principal que encierra la recuperación del Liberty Hall radica en mantener su fachada, la tipología vernácula victoriana que la gente recuerda como una imagen colectiva", puntualizó el profesional.

Sin embargo, en su interior sí serán visibles los cambios. Por ejemplo, incorporará los requerimientos y facilidades que establece la Ley 7.600 para las personas con discapacidad (rampas, accesos, etcétera), así como mejores sistemas eléctricos y áreas que puedan aprovecharse.

El rescatar su aspecto ameritó una investigación histórica minuciosa porque, según logró determinarse, el diseño del edificio original, construido en 1922, fue alterado a consecuencia de una remodelación hecha a mediados de la década de los 90, explicó Symes.

El Liberty Hall funcionó como un sitio de reunión desde su nacimiento. Fue creado para ayudar a los inmigrantes más necesitados, se fomentaran las actividades religiosas y culturales y, sobre todo, sirviera de centro de desarrollo de políticas de justicia o equidad social. La propuesta surgió del activista Marcus Garvey.

A lo largo del tiempo, la Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro, UNIA, por sus siglas en inglés, ha sido la responsable de la administración del inmueble.

¿Qué tendrá adentro?

El proyecto estipula que la primera planta del Black Star Line conservará la distribución de los locales comerciales que había antes del incendio. Ello para que UNIA continúe percibiendo una renta mensual que le permita sufragar sus necesidades de funcionamiento.

Igualmente, se mantendrá el conocido restaurante y la emblemática barbería que sufrirá algunos pequeños ajustes.

No obstante, al nuevo diseño se le incorpora un área de multiuso, otra destinada a visitantes, con sus respectivos dormitorios y servicios. Esto se hace para albergar a invitados especiales que lleguen a dictar cursos o charlas.

En la parte interna se levantará una especie de anfiteatro, al que se le llamará Plaza Marcus Garvey y cuya finalidad será la celebración de actividades culturales, básicamente.

En la imagen se encuentran (de izquierda a derecha): el arquitecto Theodoro Symes, director del proyecto de reconstrucción y Wiston Norman, presidente de la UNIA.
En la imagen se encuentran (de izquierda a derecha): el arquitecto Theodoro Symes, director del proyecto de reconstrucción y Wiston Norman, presidente de la UNIA.

El segundo piso conservará el tradicional salón y su escenario, pero se habilitarán camerinos para los artistas o conferencistas que allí se presenten. Asimismo, habrá unos cubículos donde se instalarán, por ejemplo, equipos para la traducción simultánea. Además, contará con varias oficinas administrativas y de sesiones, dijo el arquitecto Symes.

La elaboración de los planos está bajo la responsabilidad de al menos seis profesionales, dos de ellos del Centro de Patrimonio Nacional y con experiencia en obras de restauración.

En este proyecto también participan varias empresas privadas que brindan sus servicios de manera solidaria y gratuita

En busca de fondos

La Comisión coordinadora también trabaja en otro eje igualmente crucial: buscar el dinero que permita materializar la obra.

"Actualmente contamos con el auspicio de una empresa de mercadeo que nos diseña una campana a nivel nacional e internacional. Esta busca informar sobre los alcances del proyecto y, lo más importante, explica el porqué se debe recuperar el edificio y lo que este encierra para el país y la comunidad limonense", comentó Symes.

El gobierno, en un principio, tiene destinado una donación de ¢150 millones. Sin embargo, el grupo coordinador pretende que el poder Ejecutivo aumente este capital con una nueva partida en el próximo presupuesto. Para ello, contarán con la mediación de los diputados de la Fracción Caribe. La empresa privada también está anuente a colaborar.

La idea de los coordinadores es que cualquier partida que se consiga ingrese de manera directa a un fideicomiso bancario, entidad que será la responsable de su administración en acatamientos a los términos del contrato que se establezcan con la empresa constructora.

"Buscamos la mayor eficiencia y transparencia posible", aseguró el arquitecto.

En la actualidad hay dos entidades financieras en manejar estos fondos: el Banco de Costa Rica y Scotiabank. La comisión determinará en estos días cuál ofrece mejores condiciones.

Maratones

Mientras tanto, los organizadores ya tienen programadas dos maratones para recolectar fondos, informó Wiston Norman, presidente de la UNIA.

"La primera será en San José, el 18 de marzo en el Lincoln Plaza. Ese día, será una jornada de conciertos con los mejores grupos nacionales, a lo largo de la cual las personas interesadas podrán hacer ahí mismo sus donaciones o a través de transferencias a cuentas de los bancos Nacional y Popular o por mensajería de texto", agregó.

El segundo encuentro está previsto para el 2 de abril, en la ciudad de Limón. Consistirá en una carrera de atletismo de 10 y cinco kilómetros que tendrá un costo de ¢9.000.

Igualmente, habrá espacio para una caminata. La actividad, se cerrará con un megaconcierto municipal.