Por: Alonso Mata Blanco 30 diciembre, 2013

Óscar Zamora y Juan Chavarría cargan sobre sus hombros la responsabilidad de hacer menos incómodas para los visitantes del campo ferial de Zapote , los dos experiencias que más molestan en los festejos: estacionar el automóvil y utilizar una cabina sanitaria.

En el primer caso, el reto radica en encontrar un espacio disponible y pagar el alto precio que cobran por ocuparlo. En el segundo, el desafío lo presenta el reducido espacio de la cabina y el riesgo casi seguro de que esté sucia y maloliente.

Zamora es un guachimán que desde hace seis años y mientras duran las fiestas, es “dueño” de la cuadra ubicada en el sector este del parque de Zapote.

“La gente ya me conoce; sabe que el carro queda seguro. Yo no cobro por adelantado, sino hasta que el cliente regrese y examine el carro y ve que está ‘solo bueno’”, cuenta Zamora, de 43 años, al asegurar que pone el precio según el modelo y año del vehículo.

“Si es un BMW le cobro ¢5.000 o ¢6.000; si es un carrito viejito, diay lo que el cliente pueda”.

La mayoría de parqueos formales tienen una tarifa fija que oscila entre los ¢5.000 y ¢7.000. No obstante, algunos tienen precios más elevados, por ejemplo, los ¢10.000 en la Universidad Libre de Derecho o los ¢12.000 en la iglesia de Zapote.

Baños. El oficio de Juan Chavarría es más complejo que el de un guachimán ; él es el encargado de hacer la limpieza de una docena de cabinas sanitarias ubicadas cerca del redondel. Sus herramientas son sus guantes, desinfectante, aromatizador y el amor a su trabajo.

“Cada 10 minutos las limpiamos, o cada tres personas (que utilicen una cabina). Cuidamos de que no huela mal y que no se tape”.

En el campo ferial de Zapote hay 82 cabinas sanitarias ubicadas en puntos estratégicos y para usarlas hay que pagar entre ¢400 y ¢ 600.

Rodolfo Fonseca, presidente de la Comisión de Festejos de San José, manifestó que procuran que el mantenimiento de esos sanitarios portátiles sea bueno y constante.

El servicio incluye papel higiénico, un lavamanos con jabón cerca de los baños e incluso alcohol en gel. No obstante, el 26 de diciembre, en la noche, el ambiente en varias cabinas no era el mejor pues ni siquiera había bombillos.

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