Por: Sofía Chinchilla C. 3 abril, 2016
De los 6.600 niños que tienen protección del PANI, 327 viven en albergues estatales y 1.890 en otras organizaciones. | JORGE CASTILLO/ARCHIVO.
De los 6.600 niños que tienen protección del PANI, 327 viven en albergues estatales y 1.890 en otras organizaciones. | JORGE CASTILLO/ARCHIVO.

El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) pretende reducir la cantidad de niños que vive en albergues para ubicarlos en hogares solidarios.

La elección entre ambas alternativas debe hacerse cuando un menor es separado de su familia biológica, debido a alguna complicación que pone su integridad en peligro.

La familia de acogimiento se recluta para cuidar al niño durante algunos meses. En ese periodo, las autoridades deciden si puede regresar a su casa o si debe iniciarse un proceso judicial para declararlo en abandono y pueda ser adoptado.

En el país hay 6.601 niños bajo protección del PANI. De ellos, 4.405 ya están en hogares solidarios, pero los restantes viven, de manera indefinida, en centros del Patronato o en organizaciones no gubernamentales.

Jalila Meza, coordinadora del Departamento de Acreditación del PANI, explicó que la Institución quiere trabajar en un plan nacional para reclutar más familias voluntarias y, así, poder atender más menores.

No obstante, aún no se define la fecha en la que el sistema estará listo ni hay claridad de cuándo se empezará a trabajar.

La meta se inició en el 2013, cuando la expresidenta de la República, Laura Chinchilla, se comprometió con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) a que los menores de tres años, quienes deban salir de sus familias biológicas, no vayan a centros de internamiento.

“En un albergue siempre hay personas diferentes y muchos niños que atender, por lo que la atención nunca va ser la misma que en una familia, y eso se ve en el proceso de desarrollo del menor, que no recibe la misma estimulación”, explicó Meza.