Por: Mercedes Agüero 10 septiembre, 2013

Cilindros herrumbrados, reconstruidos y con abolladuras son el común denominador del parque de 8.000 tanques que la empresa Gas Tomza le devolvió ayer a la envasadora Gas Zeta.

Los envases estaban apilados en un predio en La Lima de Cartago.

De acuerdo con Jorge Rodríguez, gerente de Tomza, la mayoría de los envases están tan deteriorados que no deberían ponerse en circulación en el mercado porque son verdaderas “bombas” y podrían explotar en cualquier momento.

Por su parte, Alejandro Bettoni, representante legal de Gas Zeta, aseguró que los tanques llevan mucho tiempo al sol y al agua y por eso se deterioraron.

Explicó que cada uno será revisado y recalificado y los que no estén bien se desecharán.

Por su parte, el regulador general, Dennis Meléndez, enfatizó que desde el 1.° de octubre todas las empresas son responsables de los cilindros que pongan en el mercado.

Según dijo, si el tanque está en malas condiciones y así es llenado, la envasadora está sujeta a sanciones que van desde perder el cilindro hasta una multa.

“Por eso es importante que cada empresa sea dueña de su cilindro, responda por la calidad de estos y se responsabilice por el mantenimiento y, eventualmente, por el cambio de válvulas”, agregó. Dijo que la Aresep hará inspecciones sorpresa para verificar el cumplimiento de la normativa.