Por: Andrea Solano B. 19 noviembre, 2014

Mario Leiva tiene 23 años y estudia Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional, en Heredia. Pero el camino hacia la educación superior fue largo y empinado para este joven boruca, oriundo del territorio indígena Rey Curré, en Buenos Aires de Puntarenas.

“Muchos jóvenes, especialmente los que vivimos en zonas rurales, enfrentamos dificultades para tener acceso a la educación superior. Pero, sin estudios, hay pocas oportunidades de encontrar un buen trabajo en el futuro”, opinó Leiva.

El Estado de la Población Mundial 2014 reveló que en el mundo existen 1.800 millones de personas entre 10 y 24 años.

El estudio resaltó que esta población crece con más rapidez en las naciones más pobres, por lo que las posibilidades de superación son limitadas por muchos factores, lo que se refleja en Costa Rica, según se desprende de la II Encuesta Nacional de Juventudes 2013.

Para Leiva, los jóvenes indígenas, por ejemplo, tienen pocas opciones para ir a la universidad. “En primer lugar está la lejanía geográfica. Nosotros tenemos un sentimiento de pertenencia muy arraigado hacia nuestra familia y hacia nuestra cultura y la decisión de dejar el pueblo para irse a la ciudad a estudiar, es muy difícil”, resaltó.

Recuerda que cuando surgió su interés por ingresar a la universidad, una vía era gestionar los trámites por Internet.

Sin embargo, algo tan simple como una conexión deficiente, lo obligó a empacar sus cosas e ir él mismo a tocar puertas.

“A pesar de las barreras, como joven me siento comprometido a tomar acciones para cambiar las cosas”, expresó Leiva.