Por: Alberto Barrantes C. 26 octubre, 2013
 Issac Mesén, de 21 años, trabaja desde agosto como empleado de planta de la Superintendencia de Pensiones (Supen). | MARCELA BERTOZZI
Issac Mesén, de 21 años, trabaja desde agosto como empleado de planta de la Superintendencia de Pensiones (Supen). | MARCELA BERTOZZI

Issac Mesén, de 21 años, viaja de lunes a viernes en bus –desde Guadalupe hasta San Pedro de Montes de Oca– para llegar a las 9 a. m. a su oficina.

Ni la sordera ni la parálisis cerebral fueron límites para que la Superintendencia de Pensiones (Supen) aceptara su currículo y le diera la plaza como asistente de servicios en el área de Comunicación de la entidad.

Para ese puesto se abrió un concurso al que aplicaron 780 personas y los filtros de las entrevistas seleccionaron a Mesén como el candidato idóneo para ocupar el puesto en mención.

“Él tiene una motivación enorme para trabajar. Yo lo acompañé a la entrevista de trabajo con el Superintendente, pero él se ha ganado todo por mérito propio”, dijo Oldemar Castro, director del Departamento de Tecnologías e Información en la Supen.

En este momento, él tiene la tarea de instalar un software en las computadoras de 100 funcionarios y de realizar labores de apoyo al departamento.

“Se le trata como a todos los demás empleados. Debe cumplir un horario y realizar bien sus funciones. Es una persona con mucha motivación. Los 10 compañeros de trabajo de él recibieron una capacitación y la adaptación ha sido exitosa”, dijo Castro.

Para Mesén, la oportunidad de empleo ha sido una forma para mejorar su calidad de vida.

“Estoy muy agradecido. Me llevo bien con todos los compañeros, disfruto mi trabajo y me permite vivir mejor”, indicó Mesén.

Entre los planes de su jefe están que siga recibiendo capacitaciones sobre atención al cliente y más cursos de computación.

De la población con discapacidad entre los 15 y 65 años (297.050), solo un 7,29% (21.665) trabaja en instituciones públicas.