Conavi justifica que material se utiliza por tiempo y el costo de construcción

Por: Luis Miguel Herrera C. 3 noviembre, 2014
La carretera San Francisco-La Colina, en San José, tiene más de siete años de construida. En ese tiempo, según Conavi, solo ha requerido inspecciones menores. | GESLINE ARANGO.
La carretera San Francisco-La Colina, en San José, tiene más de siete años de construida. En ese tiempo, según Conavi, solo ha requerido inspecciones menores. | GESLINE ARANGO.

El “matrimonio” que tiene el país con el asfalto para carreteras le sale caro.

Así lo reconoce el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) y es la conclusión sobre la que debaten algunos conocedores.

Sin embargo, los números son reveladores.

Ampliar los contratos de mantenimiento por un año le costará al Conavi ¢70.000 millones, de los cuales el 99% lo consumen carreteras en asfalto.

La red vial nacional en asfalto es de cerca de 7.475 kilómetros.

Entre tanto, los aproximadamente 200 km de vías en concreto se limitan solo a revisiones menores.

Según Conavi, en los últimos tres años esas carreteras requirieron labores de limpieza, revisión de juntas de expansión, entre otros trabajos, que “no involucran un alto costo de inversión”.

En las calles en asfalto, en cambios, las obras se concentraron en bacheos formales, bacheos de emergencia y colocación de emulsión de mezcla asfáltica para tapar fisuras. Esto costó al país más de ¢51.000 millones en 2013.

Mauricio Salom, director del Conavi, admitió que, por facilidad, en el país se usa el asfalto para hacer las carreteras. En su criterio, se trata de un asunto de tiempo y costos iniciales.

“Soy del pensar de que la mayoría de carreteras nacionales y de alto tránsito se deben hacer en concreto. Al país le sale muy caro el mantenimiento (en asfalto)”, expresó Salom.

El jerarca aseguró que en su paso por el Conavi tratará de que las obras nuevas sean en concreto, siempre que haya un estudio económico que lo fundamente.

De acuerdo con datos de Lanamme, el costo inicial de construir en concreto puede ser entre 15% o 20% mayor que hacer vías en asfalto.

Actualmente, bajo supervisión del Consejo, se construye en concreto la ampliación de 50 kilómetros de la vía entre Cañas y Liberia, en Guanacaste.

Se estima que el tramo no necesite mantenimiento de fondo en 30 años. El costo de esa construcción es de ¢48.252 millones.

Un balance. Luis Guillermo Loría, del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), afirmó que, aunque en apariencia el concreto tiene más beneficios, ambos materiales tienen puntos negativos.

“En Costa Rica las dos técnicas han tenido proyectos muy buenos y fracasos muy grandes. Subiendo Tres Ríos a Ochomogo las losas de concreto han tenido que repararse y han fallado igual con el asfalto en varios lados. Lo que tenemos que hacer es un equilibrio sobre la durabilidad, los cuidados que se tienen que tener y, con base en eso, escoger el material”, expresó.

Para Loría, en vías de alto tránsito se justifica usar concreto, pero no para todas, porque el país no tiene la capacidad económica para hacerlo.

El funcionario de Lanamme aseguró que la debilidad del asfalto en el país se debe a que la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) importa solo de un tipo de asfalto.

Mauricio González, de la constructora FCC, coincidió con Loría en que ambos productos son buenos siempre y cuando se usen correctamente.

“La colocación y selección del material es vital. Ambos son buenos y ambos pueden fallar”, dijo.

Irene Campos, directora ejecutiva del Instituto Costarricense del Cemento y Concreto (ICCYC), comparó el uso de asfalto o concreto con una compra a contado o a crédito.

“El asfalto es como comprar algo a crédito, al final sale más caro, porque se deben hacer pagos (reparaciones), pero con el problema de que el Estado costarricense no hace esos pagos, y las vías se deterioran con más facilidad. En concreto se paga de contado y tenés un producto sin necesidad de hacer esos pagos”, expresó Campos.