Jerarca de Incofer admite problemas; confía en consultoría y en proyecto de ley

Por: Diego Bosque 11 julio, 2015
Este es uno de los trenes Apolo que el Incofer tiene en funcionamiento. Aquí a su paso por barrio La California, en San José, donde tiene que lidiar con gran cantidad de cruces y gran cantidad de vehículos que comparten su espacio. | ALBERT MARÍN
Este es uno de los trenes Apolo que el Incofer tiene en funcionamiento. Aquí a su paso por barrio La California, en San José, donde tiene que lidiar con gran cantidad de cruces y gran cantidad de vehículos que comparten su espacio. | ALBERT MARÍN

“No tenemos los servicios SJ-CAR 715 / CAR-SJ 805 esta mañana (9 de julio). Lamentamos los inconvenientes.

”Jul 7 UH: Tren CAR-SJ 455 Servicio cancelado por problemita técnico! Lamentamos los inconvenientes.

”Jul 6 UH: No habrá servicio de SJ-CAR 715 ni CAR-SJ 805. Lamentamos los inconvenientes”.

Una revisión de la cuenta de Twitter de la empresa Transfeco, encargada de la venta de boletos, revela las congojas para los usuarios del ferrocarril.

La situación aqueja principalmente a los pasajeros de las rutas a Cartago y Heredia, las de mayor demanda.

Solo entre el 2 y el 7 de julio se registraron cinco viajes suspendidos por descarrilamiento o fallas mecánicas, y cuatro salidas tardías hasta por 20 minutos. Hay que sumar un choque.

Esta realidad no es desconocida por Guillermo Santana, presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), quien asegura que se toman las medidas necesarias para cambiar el “pésimo servicio” que hay ahora.

En una entrevista dada a La Nación hace un mes, Santana resaltó que, pese a los inconvenientes, en los últimos cinco años el tren pasó de tener 1,2 millones de usuarios a 3,6 millones (2014).

Solo en el primer trimestre del 2015, los trenes llevaron a un millón de personas; se estima cerrar el año con 4 millones de viajeros.

“A pesar del informe de la Contraloría (General de la República) diciendo que es un servicio pésimo, y continúa siendo pésimo, no nos hemos podido levantar”, manifestó Santana.

Sus explicaciones. El jerarca enumeró una serie de razones por las cuales los trenes tienen frecuentes desperfectos y el servicio no es el esperado.

Citó , por ejemplo, las incomodidades en los trenes convencionales (los que no son Apolo), con pasillos estrechos, porque no están diseñados para rutas cortas y para que la gente viaje de pie.

Entre tanto, los Apolo autopropulsados dan problemas en los motores porque requieren una buena vía férrea.

Para él, en la ruta a Cartago, la línea irregular, el antiguo trazado con curvas cerradas y pendientes, además del mal mantenimiento, elevan la posibilidad de descarrilamientos.

Santana aseguró que en la ruta Heredia-Alajuela, la línea se hizo continua y soldada para disminuir esas posibles fallas.

Otro lío, en su criterio, es que el tren es “un actor más dentro del tramo vial de la ciudad”, lo que genera los frecuentes choques.

Esperanza. El Incofer espera mejoras con la información que debe recopilar la firma Ingeman (Asociación de Desarrollo de la Ingeniera de Mantenimiento), a la cual se adjudicó una consultoría por $12.500, dijo María Fernanda Arias, vocera del Instituto.

Con dicho estudio se pretende “aumentar la disponibilidad, mantenibilidad y confiabilidad de los equipos ferroviarios utilizados tanto para el transporte de pasajeros como de carga”.

Además, en la Asamblea Legislativa está en discusión un proyecto tendiente a fortalecer el Instituto.

De aprobarse la iniciativa, le inyectaría a la entidad unos ¢21.000 millones anuales (el doble de su presupuesto para este 2015) y le permitiría establecer fideicomisos y contraer deudas hasta por un monto equivalente al 50% de sus activos.