Por: Juan Fernando Lara 28 diciembre, 2015
Empleados municipales limpian el terreno que se inundó la tarde de este martes en Barrio Luján. En ese sitio el agua arrastró carros y un camión cisterna de Dos Pinos.
Empleados municipales limpian el terreno que se inundó la tarde de este martes en Barrio Luján. En ese sitio el agua arrastró carros y un camión cisterna de Dos Pinos.

El acceso al agua empezará a ser un problema aún mayor en los próximos años debido a los cambios en los patrones de lluvia por causa del cambio climático.

En Costa Rica, hay dos regiones con panoramas de lluvias bien definidos: la Región Chorotega y el Caribe Sur, explicó Luis Fernando Alvarado, meteorólogo e investigador del Instituto Meteorológico Nacional (IMN).

En el caso de la Región Chorotega, se observa un patrón deficitario de lluvias que podría llegar a ser del 60% respecto a las precipitaciones actuales para finales de este siglo.

En el Caribe Sur, en cambio, Alvarado explicó que la tendencia será opuesta con 60% más de lluvias respecto a los registros actuales en unos 75 años.

Otro situación es que los “veranillos” de medio año empezarán a extenderse. En vez de ocurrir entre julio y agosto, explicó el investigador, continuarán hasta setiembre.

El efecto de esta tendencia es un patrón de lluvias menor en algunas zonas del país.

Este es el caso del Pacífico en los meses de setiembre y octubre cuando suele caer la mayor cantidad de lluvia del año.

El Vigesimoprimer Informe del Estado de la Nación , publicado en noviembre, indica que estos cambios en los patrones de lluvia causan que en zonas altas de Costa Rica se reporten interrupciones del suministro de agua que ahora también se trasladan a zonas medias de las cuencas hidrográficas.

Ante esto, explica el texto, los operadores del servicio racionan o suspenden el suministro o acuden a medidas paliativas como abastecer con camión cisterna.

No obstante, alerta el documento, el país carece de “un plan que garantice soluciones a corto, mediano y largo plazos”.

De hecho, tampoco hay avances en proyectos de infraestructura o investigación que requieren financiamiento; ni tampoco en la perforación de nuevos pozos o la localización de fuentes alternativas para acceder al líquido.